Estados Unidos difundió una narrativa apocalíptica en la que presentó a la uRss como un enemigo, una amenaza que permanentemente estaba a punto de atacar a su territorio. Gracias a esto, gran parte de la sociedad estadounidense aceptó que el desarrollo armamentístico era una cuestión inevitablemente relacionada con la seguridad nacional de su pais. Debido al ambiente de pánico y alerta, se apoyó el enorme gasto militar y la fuerte politica anticomunista gubernamental,así como simulacros, peliculas o instalaciones antibombas. En contraste con la politica gubernamental, surgieron diversos movimientos que rechazaban esta actitud belica.
Sin embargo, el conficto nunca estallo y las armas nucleares nunca se usaron, pero su desarrollo continuó.
La amenaza del uso de armas nucleares por parte de Estados Unidos y de la Unión Soviética implicó el temor, la sospecha y la constante vigilancia entre ambos paises, además de instaurar en el imaginario social un escenario caracterizado por la potencial destrucción de la humanidad debido a una posible guerra entre ambas potencias y la capacidad destructiva de las armas que desarrollaron. Ambos paises presumian su arsenal y amenazaban con su eventual uso contra la parte enemiga, a la vez que se mostraban como los vencedores de la carrera armamentista gracias a sus reservas e innovaciones bélicas. Las dos potencias manejaron con cuidado la situación, ya que eran conscientes de que si las tensiones se convertian en un conficto abierto, éste implicaria la destrucción de ambos paises y, quizá, de la humanidad, dado el impacto de las armas nucleares. Al final, no se enfrentaron directamente mediante el uso de las armas, pero sí lo hicieron de otras formas, por ejemplo, en la carrera espacial.
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