Si bien es cierto que el Estado debe generar las condiciones para garantizar el pleno acceso a los derechos, así como promover leyes para salvaguardar la seguridad, también es necesaria la participación de la sociedad. En este sentido, reconocer principios éticos como el respeto y el reconocimiento de los otros es un largo aprendizaje de participación activa, bajo un profundo respeto por los ideales de la libertad y dignidad (Rawls, 1990). Es necesario tomar parte de esta situación y fomentar la participación de todas las personas para impulsar el buen trato, construir conjuntamente espacios seguros en los que se respete y reconozca la multiculturalidad y la diversidad.
Además de los programas, proyectos, acciones y leyes que el Estado impulsa para reducir la desigualdad y crear espacios seguros, es muy importante que la ciudadania identifique aquellas situaciones que ponen en riesgo, en desventaja o generan brechas sociales entre las personas por razones de sexo, género, origen u otras condiciones limitantes de la participación social. Por ejemplo, es necesario saber qué sucede en las calles, los parques, el transporte público, las escuelas, las plazas, el trabajo, los espacios virtuales (como las redes sociales) y en los hogares para atender o prevenir cualquier situación de desigualdad, exclusión o violencia.
Algunos riesgos presentes en el espacio público son los siguientes: el acoso sexual en las escuelas o en la calle, el cual se describe como el tipo de comportamiento de indole sexual realizado contra la voluntad de la persona afectada; el hostigamiento sexual, que se puede presentar en los espacios educativos por parte de profesores, estudiantes, directivos, entre otros individuos, y la discriminación a las personas por su color de piel,apariencia personal, situación económica, por hablar alguna lengua originaria o por pertenecer a un pueblo originario o comunidad afrodescendiente. Además, existen brechas en la accesibilidad de las personas con discapacidad a bienes y servicios.Es discriminatorio que no puedan transitar libremente por el espacio público debido a que el diseńo e infraestructura de las calles, los edifi cios y el transporte no consideran sus necesidades; asimismo, es excluyente que los espacios en las escuelas y los materiales educativos sean inaccesibles para ellas. Esta forma de discriminación también ocurre cuando el profesorado desarrolla actividades no adaptadas ni disenadas para todxs, incluidas las personas con discapacidad.
Como se puede notar, generar espacios seguros es un compromiso en comunidad, y es responsabilidad de todxs. Por ejemplo, los estudiantes deben aprender a reconocer y aceptar la diversidad porque, entre otras razones, viven en un pais multicultural y de ahí proviene su historia y riqueza cultural. También es fundamental saber que no todas las personas comparten las mismas experiencias o condiciones económicas, familiares,fisicas o de origen. Las diferencias entre las personas no justifica ninguna forma de menosprecio, exclusión, ni violencia contra nadie.
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