Bizancio mantuvo algunas de las costumbres e instituciones de Roma, pero lentamente desarrolló su propia identidad, de marcada tradición griega. Esta región era cristiana y al principio practicaba el catolicismo romano, pues aceptaba la autoridad del Papa de Roma. Sin embargo, las diferencias en la práctica religiosa respecto de Occidente aumentaron gradualmente con el tiempo. Para los siglos v y vI, la diferencia entre ambas creció y el rompimiento aconteció durante el llamado Cisma de Oriente (1054), momento en que las iglesias cristianas se separaron y se constituyó la católica en Occidente y la ortodoxa en Oriente,cada una con su propia estructura y dirigentes. La Iglesia ortodoxa se consolidó en la región oriental de Europa, incluida Rusia, y se convirtió en la religión ofi cial.
Existió un marcado contraste entre la debilidad, la pobreza y la falta de cohesión de Europa occidental frente a la estabilidad y el auge comercial de Bizancio; por esta razón, Occidente siempre tuvo cierto recelo hacia Oriente. Cada vez más diferentes entre sí, era dificil reconocer en ellos regiones que formaron parte de un mismo imperio, ya que habían terminado por desarrollarse por separado. Bizancio mantuvo rutas comerciales con regiones de Europa y Asia, de esta manera, estableció relaciones con las regiones vecinas, lo cual enriqueció su cultura. La unidad y el poderío bizantino se extendió, con sus altibajos, hasta finales de la Edad Media,pero su influencia llegó más allá de sus fronteras mediante el comercio.
Durante la Edad Media se desarrollaron procesos cuya influencia se observa aún en la Europa actual, en los territorios de algunos paises y las culturas y costumbres regionales,entre otros aspectos. En Oriente y Occidente se desarrollaron formas distintas de practicar la religión, de organizarse politica y territorialmente, y diferentes rasgos culturales.La Edad Media no se trató de un periodo oscuro de la historia europea, sino que se caracterizó por una compleja estructuración de las sociedades. En ello destacan las propuestas de resucitar el antiguo Imperio romano a través de los imperios de Carlomagno y el Sacro Imperio romano germánico. Con un desarrollo distinto al del Imperio bizantino, en dicha época comenzaron a construirse algunos elementos clave en la identidad actual de las naciones europeas.
灾
53
