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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 101)

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Página 101 de Antología literaria 1 · 2019
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molinero, y le mandaba muy lejos a recados, o le pedia que fuese a ayudarle en el molino. Algunas veces, el pequeño Hans se apuraba pensando que sus flores creerían que las había olvidado;pero se consolaba al pensar que el molinero era su mejor amigo.

"Además—solía decirse—, va a darme su carretilla, lo cual es un acto del más puro desprendimiento".

Y el pequeño Hans trabajaba para el molinero, y este decía muchas cosas bellas sobre la amistad, cosas que Hans escribía luego en su libro verde y que relea por la noche, pues era culto.

Ahora bien: sucedió que una noche, estando el pequeño Hans sentado al fuego, dieron un aldabonazo en la puerta.

La noche era negrísima y el viento rugía en torno a la casa de un modo tan terrible, que Hans creyó al principio si sería el huracán el que sacudia la puerta. Pero sonó un segundo golpe y después un tercero, más fuerte que los otros.

"Quizá sea algún pobre viajero", se dijo el pequeño Hans, y corrió a la puerta.

El molinero estaba en el umbral; con una mano sujetaba la linterna y en la otra tenía un grueso garrote.

—Me aflije un gran pesar —dijo atropelladamente el molinero—, mi chico se ha caído de una escalera, hiriéndose. Voy a buscar al médico. Pero vive lejos de aquí y la noche está tan mala, que he pensado que vayas tú, querido Hans, en mi lugar.Ya sabes que te doy mi carretilla. Por eso estaría muy bien que,a cambio, hicieses algo por mí.

—jClaro que sí! —exclamó el pequeño Hans—, y me alegra mucho que se te haya ocurrido venir. Iré en seguida. Pero tendrías que dejarme tu linterna; la noche es tan oscura, que resultaría fácil caer en alguna zanja.

—Lo siento mucho —respondió el molinero—; pero es mi linterna nueva, y si le ocurriese algo sería una gran pérdida para mí.

—Muy bien; jno se hable más del asunto! Me pasaré sin ella -contestó el pequeño Hans.

Se puso su gran capa de pieles, su gorro encarnado de mucho abrigo, se colocó su tapabocas alrededor del cuello y partió.

iQué horrible tormenta se desencadenaba en aquellos momentos!

La noche era tan oscura, que el pequeno Hans apenas lograba ver; y el viento soplaba tan fuerte que le costaba gran trabajo andar.

Sin embargo, él era muy animoso, y después de caminar cerca

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