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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 118)

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Página 118 de Antología literaria 1 · 2019
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—Quizá le gustaría a usted explicarles una historia—contestó la tía.-Cuéntenos un cuento —pidió la mayor de las niñas.

—Érase una vez —comenzó el soltero— una nina pequeña llamada Berta que era extremadamente buena.

El interés suscitado en los ninos momentáneamente comenzó a vacilar en seguida; todas las historias se parecían terriblemente, no importaba quién las explicara.

—Hacía todo lo que le mandaban, siempre decía la verdad, mantenía la ropa limpia, comía budín de leche como si fuera tarta de mermelada,aprendia sus lecciones perfectamente y tenía buenos modales.

jEra bonita? —preguntó la mayor de las ninas.

—No tanto como cualquiera de ustedes —respondió el soltero—, pero era terriblemente buena.

Se produjo una ola de reacción en favor de la historia; la palabra terrible unida a bondad fue una novedad que la favorecía. Parecía introducir un círculo de verdad que faltaba en los cuentos sobre la vida infantil que narraba la tía.

—Era tan buena —continuó el soltero— que ganó varias medallas por su bondad, que siempre llevaba puestas en su vestido. Tenía una medalla por obediencia, otra por puntualidad y una tercera por buen comportamiento. Eran medallas grandes de metal y chocaban las unas con las otras cuando caminaba. Ningún otro niño de la ciudad en la que vivía tenía esas tres medallas, así que todos sabían que debía de ser una niña extraordinariamente buena.

—Terriblemente buena —citó Cyril.

—Todos hablaban de su bondad y el príncipe de aquel pais se enteró de aquello y dijo que, ya que era tan buena, deber´a tener permiso para pasear,una vez a la semana, por su parque, que estaba justo afuera de la ciudad.Era un parque muy bonito y nunca se había permitido la entrada a ninos,por eso fue un gran honor para Berta tener permiso para poder entrar.

—;Había alguna oveja en el parque? —preguntó Cyril.

No—dijo el soltero—, no había ovejas.

—;Por qué no había ovejas? —llegó la inevitable pregunta que surgióde la respuesta anterior.

La tía se permitió una sonrisa que casi podría haber sido descrita como una mueca.

—En el parque no había ovejas —dijo el soltero— porque, una vez, la madre del príncipe tuvo un sueño en el que su hijo era asesinado tanto por una oveja como por un reloj de pared que le caia encima. Por esa razón, el príncipe no tenía ovejas en el parque ni relojes de pared en su palacio.

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