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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 147)

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Página 147 de Antología literaria 1 · 2019
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Ya no llevaba la máscara de ojos saltones pero, por debajo del casco, se le veía con el ceño fruncido. Mackenzie seguía asustada.

—Habéis sacado algo de la nevera y ahora me vais a levar a la cisterna de la basura —dijo, rompiendo a llorar.

—Tenemos que realizar nuestro trabajo para proteger a la gente —dijo el Experto—. Hay muchas cosas peligrosas en el mundo, mucho más peligrosas que antes. Cosas que provocan enfermedades. No podemos dejar que se escape un germen y que, por su culpa, todo un vecindario enferme.Necesitamos que nos digas dónde encontrar a tu padre.

—jMi padre no les dejará que me lleven a la cisterna de la basura!

El Experto se sentó y se quitó aquel casco parecido al de los bomberos.

—iQuién te ha dicho eso? jNo vas a ir al tanque!

—jOh! —Por vez primera, Mackenzie advirtió que el hombre tenía el pelo castaño y ondulado, como su padre—. iNo?

El Experto le alargó su enorme mano. Mackenzie la esquivó, pero el hombre la despeinó.

—No lo haremos si nos ayudas a hacer nuestro trabajo —dijo, y sus ojos se almendraron cuando sonrió.

Mackenzie estaba en el porche de su casa, mientras los Expertos se llevaban sus cosas y recogian la cinta amarilla. Ya habian acabado en su casa y se habian despojado del equipo. Bajo los abrigos, vestían camisas y pantalones azules como los que solia usar su padre para ir al trabajo. No se quitaron las botas. El segundo Experto era rubio.

Los chicos del vecindario, incluido Jason, miraron a los Expertos y luego a Mackenzie, como si ella también fuera importante.

El Experto de ojos almendrados fue hasta el camión y volvió con algo.Era un vaso de yogur con el nombre <Metro》 en rojo.

—Toma —dijo—. Lo hemos limpiado. Puedes quedártelo. A los niños siempre os gusta guardar envases.

De repente, Mackenzie tuvo un mal presagio. Aquel no era su vaso.Ese era uno que su padre había comprado hacía solo una semana. Estaba en la primera fila de la nevera. Su vaso era azul y blanco. Un vaso abombado de color azul y blanco. Tal vez no lo habían visto, allá, al fondo del último estante. Y el suyo no solo contenía yogur. Había puesto mil cosas en el interior que podian estropearse. Había metido incluso fertilizante que había sacado de la camioneta de su padre. Nunca se lo había contado a Jason, por si pensaba que era hacer trampas.

Mackenzie quería contárselo a los hombres, pero no era capaz. Tal vez dejaran de ser amables si descubran que estaba criando algo malo a propósito. Pero también se sentía mal al no hablarles de ello.

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