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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 155)

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Página 155 de Antología literaria 1 · 2019
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pareció que el tiempo se había extinguido y la eternidad envejecía; al final,agradecieron que el sol comenzara a ponerse.

Uno de los dos hombres dejó de roncar. El indio Joe se incorporó y miróa su alrededor. Sonrió malévolamente al ver a su compañero con la cabeza caida sobre sus rodillas. Lo sacudió con el pie y dijo:

—jEh, tú!jCreia que estabas montando guardia! Menos mal que hemos tenido suerte... No ha pasado nada.

-jDiablos! ;Es que me he dormido?

—-Eso parece. Bueno, ya es hora de emprender la marcha, compadre.iQué hacemos con las cosas que hemos cogido?

—No sé... Las podemos dejar aquí, como siempre. No tiene sentido llevarnos nada hasta que no nos vayamos hacia el sur, ino? Seiscientas monedas de plata pesan demasiado para acarrearlas arriba y abajo.

—De acuerdo. No me importa volver aquí otra vez.

—Sí... pero yo preferiría volver de noche, como en las anteriores ocasiones. Es mejor.

—Sí, pero escucha: tal vez tardemos bastante hasta que yo encuentre la oportunidad para hacer ese otro trabajo; y puede pasar cualquier cosa. El dinero no está en buen sitio. .. Yo dira que conviene enterrarlo, y cuanto más hondo mejor.

—Buena idea.

El compañero de Joe atravesó la estancia, se arrodilló y levantó una gran piedra del fondo de la habitación; cogió una bolsa que agitó alegremente. Sacó veinte o treinta dólares para él y la misma cantidad para el indio Joe y después le dio la bolsa. El mestizo estaba de rodillas en un rincón cavando un hoyo con su machete.

Los chicos olvidaron todos sus temores y todas sus desgracias. Con ojos codiciosos contemplaban cada movimiento de los hombres. jMenuda suerte! Aquel brillo superaba toda imaginación. Seiscientos dólares era más que suficiente para enriquecer a media docena de chicos. jAquello sí que era buscar tesoros bajo los auspicios más favorables! Ahora no tendrian las inseguridades tan preocupantes de no saber dónde cavar. Se daban codazos a cada instante, codazos elocuentes y fáciles de comprender,pues sencillamente querían decir: "iA que ahora sí que estás contento de estar aquí?》.

El cuchillo de Joe topó con algo duro.

—jAnda! —exclamó.

iQué ocurre?—dijo su companero.

—Un tablón medio carcomido... No, parece una caja. iVenga, ayúdame y veremos qué hay aquí! No, espera, no hace falta... He hecho un agujero.

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