Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 95)
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Sin embargo, el vecindario encontraba raro que el rico molinero no diese nunca nada al pequeño Hans, aunque tuviera almacenados cien sacos de harina, sin contar las seis vacas lecheras ni las muchísimas cabezas de ganado lanar, de lo cual era propietario. Pero Hans jamás se preocupó por semejante cosa.
Nada le encantaba tanto como escuchar los bellos conceptos que el molinero acostumbraba decir sobre la solidaridad de los verdaderos amigos.
Así, pues, el pequeño Hans cultivaba su jardín. En primavera en verano y en otoño, sentíase muy feliz; pero cuando llegaba el invierno y no tenía frutos ni flores que llevar al mercado, padecía un gran frío y mucho le apretaba el hambre, y se acostaba con frecuencia sin haber comido más que unas peras secas y algunas nueces rancias.
Además, en invierno encontrábase muy solo, porque el molinero no iba nunca a verle durante aquella estación.
—Mientras las nieves duren no está bien que vaya a ver al pequeño Hans —decía muchas veces el molinero a su mujer—.Cuando las personas pasan apuros hay que dejarlas solas y no atormentarlas con visitas. Esa es, por lo menos, mi opinión sobre la amistad, y estoy seguro de que es acertada. Por eso esperaréla primavera y entonces iré a verle; podrá darme un gran cesto de velloritas, y eso le alegrará mucho.
—Eres realmente diligente y cuidadoso con los demás —le contestaba su mujer, sentada en un cómodo sillón junto a un buen fuego de leña—. Es un verdadero placer oírte hablar de la amistad. Estoy segura de que el señor cura no diría sobre ella tan bellas cosas como tú, aunque viva en una casa de tres pisos y lleve un anillo de oro en el dedo meñique.
——iY por qué no invitamos al pequeño Hans a venir aquí?—preguntaba el hijo del molinero—. Si el pobre Hans pasa apuros, le daré la mitad de mi sopa y le ensenaré mis conejos blancos.
—jQué tonto eres! —exclamó el molinero—. No comprendo para qué sirve mandarte a la escuela. No aprendes nada. Si el pequeño Hans viniese aquí, y viera nuestro buen fuego, nuestra excelente cena y nuestra gran barrica de vino tinto, podria sentir envidia, y la envidia es una cosa terrible que echa a perder los mejores caracteres. Yo no podría sufrir que el carácter de Hans se echara a perder. Soy su mejor amigo, velaré siempre por él, y tendré buen cuidado de no exponerle a ninguna tentación. Por
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