Página — Literatura Sin nivel (pág. 36)
Solución no disponible aún
Esta página está en proceso de revisión.
Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2968 caracteres
Me contó a su vez que hacía mucho tiempo que nadie tocaba el melodio. Y dijo: "Ojalá te quedes, Eliseow. No tuvo inconveniente en prestarme las llaves del templo, con encargo de que las devolviese luego de la visita.
Vine, pues, y con cuánta emoción crucé el atrio y abrí el enorme candado colonial de la puerta. El cielo estaba nublado, y por eso la nave se hallaba en gran parte en penumbra. Avancé hasta el altar mayor, con su modesto retablo colonial, y en el que se perciben las huellas de las goteras. Solo habia dos cirios, apagados por lo visto hacía tiempo, en el pobre candelabro del altar mayor. Por doquier se notaba descuido, por no decir olvido. Volvísobre mis pasos y subí por la escalerilla que da acceso al coro. Fui y mirépor la ventana hacia la plaza. Nadie cruzaba por la calle, pero unas ovejas pastaban a un lado en la hierba que había crecido. Procedí luego a sacudir el polvo que cubría el armonio y el banco, y abrí la tapa del teclado, que me pareció más amarillento que el que había conocido. Me senté luego,y mis dedos, que sin duda comienzan a ser sarmentosos como los de don Isauro, recorrieron en silencio unas notas. Ensayé después de un espacio los pedales que dan el aire a los tubos, y vi que aún servían, aunque se oyeran chirridos. Probé uno a uno los pocos registros del instrumento, un tercio de los cuales ya no funciona. iCómo no ha de ser así, con los años y el abandono? Ensayé luego unos arpegios, que a pesar de todo sonaron gratos a mis oídos. Sí, tendría que dedicar muchas horas a una paciente reparación, en todo lo posible, del viejo melodio. Me recogí, después, en mímismo, y me abandoné a esta evocación y recuento, solo, en silencio.
Me digo y me repito que estoy de regreso, sentado ante el instrumento en que se cifraba, en aquellos años, toda la dicha a la que podia aspirar.La dicha, sí, pues no la tuve con la familia, ni conocí jamás el amor de una mujer. Frente al teclado ante el cual don Isauro Oscovilca simbolizaba para mí una forma de sabiduría, a la cual, no obstante mis sentimientos de inferioridad, de algún modo yo aspiraba. He retornado, y me digo que he sido pues, y soy leal al destino que presentí en esos tiempos. No habrápara mí, en adelante, sino recogimiento, una soledad que no excluirá de mi parte el trato amigable pero limitado con los vecinos, el desbroce y cultivo de la parcela que me queda. Y la música, la música sobre todo, la que he amado y oído más que otra durante toda mi vida. La música, como elegía,recogimiento, celebración. ;No era eso lo que deseaba, sin poder expresarlo desde luego, el viejo organista Oscovilca, en esa tarde en que se detuvo ante mí, en la puerta del templo? ;No está en ello mi realización y una forma de felicidad? Y por ello mismo, y a pesar del comienzo de la vejez, al principio también de una nueva juventud, toda hecha de música, y poco a poco, también, ya de muerte, y en eso mismo de vida.
C
35
Antologias 3ro_26JUN.indd35
22/08/1810:35
Otros libros recomendados

¿Paita piñayetiri? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.

La huallata y el zorro. Cuento No. 22 · 2012
MINEDU
21 págs.

La fiesta de la Candelaria. Cuento No. 23 · 2012
MINEDU
15 págs.

La papa, tesoro de la tierra. Cuento No. 13 · 2012
MINEDU
13 págs.

Abecedario. Cuento No. 25 · 2012
MINEDU
18 págs.

Arojeitake ashitarori impoiji amabentakotirori aipatsite. Cuento No. 30 · 2012
MINEDU
17 págs.

Antami, antamijaniki abintantatsiri. Cuento No. 29 · 2012
MINEDU
17 págs.

¿Y Tú Qué Ves? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.
