Página — Literatura Sin nivel (pág. 51)
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palpitante se escapaban oleadas que me desvanecían. Indudablemente la dicha debería oler a eso. Empezaba a dirigirla la palabra, cuando un joven se acercó, la dio el brazo y desapareció dejándome lelo. Entonces me juzguéen la obligación de sacar a una esbelta rubia que mordia nerviosamente el extremo de su abanico. Mirome de hito en hito y me dijo secamente: "Estoy cansaday. Luego creí oportuno dirigirme a otra señorita, la cual me dijo,con marcado desdén, lo mismo. Volví a la carga con otra que también me despachó fulminándome con una mirada despreciativa. Recorrí las restantes,a las que acababan de bailar y a las que no habían bailado aún y todas me petrificaban con aquel terrible y descortés "estoy cansaday. iY lo mejor es que salían con el primero que se las presentaba! Empecé a amoscarme.Me pareció notar que algo chocarrero, existente en mí, hacíame acreedor al desprecio. Entonces, sin saber qué partido tomar, rogué a un joven que discurría por allí y que me infundió confianza (hay rostros así, que infunden confianza) que me explicara el caso. Mirome con impertinencia y me dijo:"Tiene usted una corbata imposible. jLo mejor que puede usted hacer es largarse, joven!》. jCorbata imposible! Y me fijé en la de él. En efecto, era una hermosa corbata color de vino, hecha de mano maestra, atravesada por un alfiler de oro.
Salí avergonzado, sin despedirme. ,De quién me iba a despedir? Tal como había entrado. Nunca he comprendido por qué me invitaron a aquella casa. Quizá por equivocación.
Como es de suponerse, la sangre me hervía. Hubiera deseado aporrear,abofetear, pisotear a alguien. Maquinaba venganzas terribles contra la para mí desconocida señora Bocardo. Hubiera deseado decirla: "Venga usted para acá, grandisima tía, jcon qué objeto me invita su cochina taza de té,que ni siquiera he bebido?》. Y en cuanto a Marta, la muy serrana, ya podia esperarme sentada. jQué ridicula me pareció su corbata! jUna corbata que no servía ni para ahorcarse! jQue fuera allá con sus horteras! Lo que es yo...iQue si quieres!
Desde aquel día se presentó a mi mente un mundo elegante y seductor,desconocido hasta entonces. Comprendí que en la vida había algo mejor que empleos de 50 soles. Me harté de las perrerías de mi existencia, de las monsergas de mi patrona, de las comidas del restaurant a l0 centavos el plato, esas infames comidas con sabor a chamusquina. jAh, qué mundo tan perro! jQué indecencia! Había que salir de él a todo trance, como se pudiera,sin reparar en medios.
Por lo pronto, era menester vestir elegante y usar corbatas atravesadas por un alfi ler de oro. Haciendo acopio de todo el aplomo que me quedaba,me lancé donde el mejor sastre de Lima. Me hice confeccionar un traje de chaquet según la última moda. Di las señas de mi patrona, a quien anticipadamente anuncié un supuesto destino en la aduana con sueldo
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