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La siesta del martes — fragmento (Carlos Centeno)

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Página 100 de Antología literaria 4 · 2020
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Cuento sin ejercicios resolubles. Tema central: dignidad materna frente al estigma social. Carlos Centeno fue muerto por la señora Rebeca al intentar robar; su madre lo reclama con serenidad ante el párroco.

📚 theory literatura ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 5 min lectura

Solución — Página 100

Antología literaria 4 · 2020

Lectura

Este fragmento pertenece al cuento 'La siesta del martes' de Gabriel García Márquez (Colombia, 1962), considerado por el propio autor su mejor cuento.

Personajes en escena:

  • La madre de Carlos Centeno Ayala: mujer de dominio reposado y dignidad inquebrantable.
  • El párroco (el padre / el sacerdote): inicialmente desconcertado, luego avergonzado ante la firmeza de la mujer.
  • La niña: hija que acompaña a la madre; observa sin intervenir.

Secuencia de hechos narrados en esta página:

  1. El padre no reconoce el nombre Carlos Centeno. La madre lo identifica como el ladrón muerto la semana anterior.
  2. Analepsis (flashback): El lunes previo, a las 3 a.m., la señora Rebeca —viuda solitaria— escuchó a alguien forzar su puerta. Tomó un revólver arcaico (el del coronel Aureliano Buendía), cerró los ojos y disparó sin encender las luces.
  3. El hombre murió en el andén. Nadie lo conocía en el pueblo. Sus últimas palabras fueron: "Ay, mi madre".
  4. El padre registra el nombre, pide la firma de la madre. La madre firma, la niña observa.
  5. El párroco, incómodo, pregunta: "¿Nunca trató de hacerlo entrar por el buen camino?"

Recursos literarios destacados:

  • Caracterización indirecta: la madre se revela por sus acciones y tono, no por descripción.
  • Intertextualidad: el revólver del coronel Aureliano Buendía conecta con Cien años de soledad.
  • Tensión dramática: el padre suda y se ruboriza ante la calma de la madre.
  • Ironía trágica: el moribundo llama "madre" justo cuando su propia madre vendrá a reclamarlo.
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Preguntas que la gente también hace

¿Quién es Carlos Centeno en 'La siesta del martes'?
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¿Por qué el párroco se ruboriza ante la madre?
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¿Qué representa la señora Rebeca en el cuento?
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¿Cómo muere Carlos Centeno Ayala?
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¿Cuál es el tema principal de 'La siesta del martes'?
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📌 Antes de leer esto
  • Conocer el contexto del realismo mágico latinoamericano
  • Haber leído páginas anteriores del cuento para seguir la trama
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pág. 101
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2798 caracteres

iQue tumba van a visitar? —preguntó.

-La de Carlos Centeno —dijo la mujer.

iQuién?

-Carlos Centeno—repitió la mujer.

El padre siguió sin entender

—Es el ladrón que mataron aquí la semana pasada —dijo la mujer en el mismo tono—.Yo soy su madre.

El sacerdote la escrutó. Ella lo miró fijamente, con un dominio reposado, y el padre se ruborizó. Bajó la cabeza para escribir. A medida que llenaba la hoja pedia a la mujer los datos de su identidad, y ella respondía sin vacilación, con detalles precisos, como si estuviera leyendo. El padre empezó a sudar. La nina se desabotonó la trabilla del zapato izquierdo, se descalzó el talón y lo apoyó en el contrafuerte. Hizo lo mismo con el derecho.

Todo había empezado el lunes de la semana anterior, a las tres de la madrugada y a pocas cuadras de alli. La señora Rebeca, una viuda solitaria que vivía en una casa llena de cachivaches, sintió a través del rumor de la llovizna que alguien trataba de forzar desde afuera la puerta de la calle. Se levantó, buscó a tientas en el ropero un revólver arcaico que nadie había disparado desde los tiempos del coronel Aureliano Buendia, y fue a la sala sin encender las luces. Orientándose no tanto por el ruido de la cerradura como por un terror desarrollado en ella por 28años de soledad, localizó en la imaginación no solo el sitio donde estaba la puerta sino la altura exacta de la cerradura. Agarró el arma con las dos manos, cerró los ojos y apretó el gatillo. Era la primera vez en su vida que disparaba un revólver.Inmediatamente después de la detonación no sintió nada más que el murmullo de la llovizna en el techo de cinc. Después percibió un golpecito metálico en el andén de cemento y una voz muy baja, apacible, pero terriblemente fatigada: "Ay, mi madrew. El hombre que amaneció muerto frente a la casa, con la nariz despedazada, vestía una franela a rayas de colores, un pantalón ordinario con una soga en lugar de cinturón, y estaba descalzo. Nadie lo conocia en el pueblo.

—De manera que se llamaba Carlos Centeno —murmuró el padre cuando acabó de escribir.

Centeno Ayala —dijo la mujer—. Era el único varón

El sacerdote volvió al armario. Colgadas de un clavo en el interior de la puerta había dos llaves grandes y oxidadas, como la nina imaginaba y como imaginaba la madre cuando era niña y como debió imaginar el propio sacerdote alguna vez que eran las llaves de san Pedro. Las descolgó, las puso en el cuaderno abierto sobre la baranda y mostró con el índice un lugar en la página escrita, mirando a la mujer.

—Firme aquí.

La mujer garabateó su nombre, sosteniendo la cartera bajo la axila. La niña recogió las flores, se dirigió a la baranda arrastrando los zapatos y observó atentamente a su madre.

El párroco suspiró.

—iNunca trató de hacerlo entrar por el buen camino?

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