Lectura
Este fragmento pertenece al cuento «La siesta del martes» de Gabriel García Márquez (Colombia, 1955), considerado por el propio autor su mejor cuento.
Contexto: Una mujer y su hija menor han viajado en tren para visitar la tumba de Carlos Centeno, el hijo/hermano, un ladrón que fue abatido a tiros. Han conseguido la llave del cementerio del cura local.
Escena de la página 101:
El cura descubre que un grupo de vecinos espía por la puerta metálica. Al abrirla, los niños se dispersan. La hermana del cura informa: «La gente se ha dado cuenta». El sacerdote ofrece una salida alternativa por el patio; la hermana advierte que de todas formas todos están en las ventanas. El cura pide que esperen a que baje el sol; la hermana ofrece una sombrilla. La mujer rechaza el gesto con calma: «Gracias. Así vamos bien». Toma a la niña de la mano y sale.