Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad

Prófugos en la iglesia — fragmento narrativo

📄 teoria literatura 🎓 otro Referencia Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
Página 110
110 de 176
Página 110 de Antología literaria 4 · 2020
Anterior Página 110 / 176 Siguiente

Respuesta rápida

Personajes prófugos se refugian en iglesia oscura; narrador se duerme ante tumba con figuras de esqueleto y mujer. Al despertar, vigilantes los descubren y muestran collar de lapislázuli como evidencia comprometedora.

📚 theory literatura ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 5 min lectura

Solución — Página 110

Antología literaria 4 · 2020

Lectura

Fragmento de narrativa en prosa — continuación de historia de prófugos.

El narrador acompaña a su mujer en una iglesia en penumbra. Ella reza ante una vidriera y le pide un instrumento metálico para abrirla. Él recorre la iglesia oscura, temeroso de las bóvedas resonantes, los confesionarios en sombras y la tumba iluminada por lamparilla roja, cuya lápida de mármol negro muestra un esqueleto con guadaña y una mujer desnuda cubriéndose con sus cabellos. La oscuridad le hace creer que las figuras se mueven. Agotado, se duerme.

Al despertar, lo rodean el sacristán, el párroco y varios vigilantes. Declara abiertamente: «Somos prófugos, y hemos entrado en la iglesia para dormir.» Uno de los vigilantes le muestra entonces el collar de lapislázuli — objeto que lo delata más allá del simple refugio.

Análisis literario

Atmósfera: La iglesia funciona como espacio gótico: oscuridad, bóvedas resonantes, confesionarios «agazapados en las tinieblas», tumba con iconografía de la muerte. Contraste entre refugio (lugar sagrado) y amenaza (frío, miedo, persecución).

Símbolo central: La tumba con esqueleto-guadaña y mujer desnuda prefigura el destino de los personajes: la muerte acecha, la figura femenina intenta huir pero es retenida — espejo de la situación de los prófugos.

Ironía dramática: El narrador cree haber encontrado un refugio; al despertar descubre que el collar de lapislázuli — probablemente robado o comprometedor — los acusa de algo más que refugiarse.

Voz narrativa: Primera persona, introspectiva. Mezcla de miedo, racionalización («no me encontraba en la iglesia por simple azar») y rendición al sueño.

¿Te fue útil esta página?

Preguntas que la gente también hace

¿Por qué el narrador y su mujer entran a la iglesia?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Qué simboliza la tumba con el esqueleto y la mujer desnuda?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Qué es el collar de lapislázuli y por qué los compromete?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Cómo crea el autor una atmósfera de tensión y miedo en la iglesia?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Qué revela la actitud del narrador sobre su situación como prófugo?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
📌 Antes de leer esto
  • Lectura de páginas anteriores del mismo relato (contexto de los prófugos y la misión)
  • Noción básica de iconografía: esqueleto con guadaña como símbolo de la muerte
  • Comprensión del género narrativo en primera persona
Siguiente tema sugerido
pág. 111
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2936 caracteres

y luego levantarla en la penumbra rojiza y mover los labios, y volver a inclinarla,como si rezara el rosario. Me le acerqué y le murmuré, inquieto:

—Podias haber rezado en casa, ino?

jDéjame!—contestó con rudeza—. Aléjate, date unas vueltas. .. la iglesia es grande. iPara qué te me quedas pegado?

—iQuieres que abra la vidriera mientras tú rezas? —murmuré.

jNo quiero nada!—replicó ella, con rudeza—. Ese fierro...jdámelo!

El fi erro que había traido era un instrumento más que suficiente para abrir aquella vidriera tan frágil. Se lo entregué y me alejé.

Empecé a dar vueltas por la iglesia, sin saber qué hacer. La iglesia, tan oscura, me infundia miedo, con sus bóvedas altas y tenebrosas que resonaban al menor suspiro; con el altar mayor, allá en el fondo, apenas iluminado, con los confesionarios negros y cerrados, agazapados en las tinieblas de las naves laterales. Caminando de puntillas entre los bancos vacíos, me acerqué a la puerta,sintiendo frío con la espalda, como si alguien me estuviera siguiendo. Quise abrir la puerta, pero vi que estaba bien cerrada, y entonces volví atrás y fui a sentarme en la nave de la izquierda, ante una tumba alumbrada por una lamparilla roja. La tumba, metida en la pared, tenía una lápida de mármol negro,brillante, con dos figuras, una a cada lado: un esqueleto que empuñaba una guadaña y una mujer desnuda que se cubria con sus propios cabellos. Ambas fi guras eran de mármol amarillento, brillante, muy bien trabajado; me distraje un poco observándolas y a fuerza de mirarlas, quizá a causa de la oscuridad,me pareció que se movían y que la mujer quisiese huir ante el esqueleto, y este,galantemente, la retuviese por un brazo. Entonces, para sobreponerme, penséen la gruta, en mis chicos, en Puliti, y me dije que si en aquel momento me proponían volver atrás y volver a pensar en qué debía hacer, yo decidia hacer lo que estaba haciendo o, por lo menos, algo muy parecido. En resumen, no me encontraba en la iglesia por simple azar; ni era por azar que estaba allí con tal fin, ni tampoco era por azar que no podia encontrar nada mejor que hacer. En medio de estos pensamientos me sorprendió el sueño y me quedé dormido. Fue un sueño pesado, sin visiones, sellado por un frío como de sótano. Así, dormí y no me di cuenta de nada.

Después alguien me sacudia y yo, todavía dormido, le dije:

—jDespacio!...iQué pasa?

Al fin, como seguían sacudiéndome, abrí los ojos y vi gente: el sacristán,mirándome con ojos desorbitados; el párroco, un viejo de pelo blanco despeinado y la sotana desabotonada, dos o tres vigilantes, y mi mujer, más tétrica que nunca,en medio de los vigilantes. Dije, casi sin moverme:

—Dejadnos tranquilos... Somos prófugos, y hemos entrado en la iglesia para dormir.

Entonces uno de los vigilantes me mostró algo que al principio, atontado de sueño como estaba, me pareció un rosario: el collar de lapislázuli.

— iY esto?.. ;Para dormir, también?

108

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.