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Desenlace del cuento (interrogatorio y reflexión final del narrador)

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Página 111 de Antología literaria 4 · 2020
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No hay ejercicios en esta página. Es el desenlace narrativo de un cuento: la mujer es llevada a la enfermería convencida de que la Virgen le dio el collar; el marido, racional pero dudoso, desea que esté loca para que no sufra y lamenta no haber presenciado el supuesto milagro.

📚 theory POESIA ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 5 min lectura

Solución — Página 111

Antología literaria 4 · 2020

Lectura

En resumen, al cabo de algunas otras explicaciones, los vigilantes nos sacaron de la iglesia. Todavía era de noche, faltaba poco para el alba, las calles estaban desiertas y húmedas. Marchábamos rápidamente, entre los vigilantes, silenciosos y con la cabeza gacha.

Viendo a mi mujer, pobrecilla, que caminaba delante de mí, tan baja y retacona, con su falda corta y sus cabellos crespos levantados, me dio lástima, y le dije a uno de los vigilantes:

—Lo siento por ella y por mis hijos.

—¿Dónde están tus hijos? —me preguntó el vigilante.

Se lo dije. Y él:

—Pero tú, un padre de familia... ¿Cómo se te ha ocurrido?... ¿No te acordaste de tus hijos?

Yo le contesté:

—Fue precisamente porque no hacía más que pensar en ellos...

En la comisaría, un joven rubio sentado ante un escritorio dijo al vernos:

—Ladrones sacrilegos, ¿eh?

Entonces mi mujer, de pronto, gritó con voz terrible:

—¡Ante Dios, no soy culpable!

Yo no le conocía semejante voz y me quedé boquiabierto. El comisario dijo:

—¿Entonces el culpable es tu marido?

—Tampoco.

—¡Vamos! Ahora va a resultar que el culpable soy yo... ¿Y cómo tenías el collar, entonces?

—La Virgen bajó del altar —contestó mi mujer—, abrió con sus propias manos la vidriera y me dio el collar.

—La Virgen, ¿eh?... ¿Y ese fierro también te lo dio la Virgen?

Mi mujer, siempre con igual voz, levantando una mano, profirió:

—¡Que me caiga muerta, si no he dicho la verdad!

Siguieron interrogándonos, no sé durante cuánto tiempo; yo decía que no había visto absolutamente nada, como era la verdad; y mi mujer repetía que la misma Virgen le había dado el collar. Y de cuando en cuando gritaba:

—¡Hombre, arrodíllate ante el milagro!

En resumen, parecía estar exaltada, acaso haberse vuelto loca. Acabó que se la llevaron mientras seguía gritando e invocando a la Virgen: creo que la mandaron a la enfermería. Después el comisario quiso que yo le dijera si creía que mi mujer estaba loca, y yo exclamé:

—Ojalá lo estuviera.

Al decirlo, pensaba en que los locos no sufren, y ven las cosas como quieren verlas. Pero también pensaba que era posible que mi mujer hubiera dicho la verdad, y casi lamentaba no haber visto con mis propios ojos a la Virgen y bajar del altar, abrir la vidriera y entregar el collar a mi mujer.


Análisis del desenlace

El cuento cierra con una doble ambigüedad:

  1. Plano racional: El narrador no vio nada sobrenatural; su mujer podría estar loca.
  2. Plano de fe: La mujer jura por su vida que la Virgen le dio el collar; su convicción es total.
  3. Ironía final: El marido desea que ella esté loca —no por crueldad, sino porque los locos no sufren— y al mismo tiempo lamenta no haber presenciado el supuesto milagro.

Recursos literarios presentes:

  • Narrador protagonista en primera persona (perspectiva subjetiva y limitada).
  • Diálogo dramático para mostrar el conflicto entre fe y razón.
  • Ironía: "Ojalá lo estuviera" como acto de amor disfrazado de resignación.
  • Ambigüedad sobrenatural: el lector tampoco puede verificar la verdad.

Glosario

  • Retacona: mujer baja y de complexión robusta.
  • Boquiabierto: con la boca abierta de asombro.
  • Profirió: pronunció con fuerza (generalmente exclamaciones o gritos).
  • Sacrílegio: acto irrespetuoso contra lo sagrado.
  • Exaltada: con gran agitación emocional.
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Preguntas que la gente también hace

¿Por qué el narrador desea que su mujer esté loca?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Qué recursos literarios usa el autor para crear ambigüedad?
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¿Cómo reacciona la mujer ante el interrogatorio policial?
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¿Qué representa el collar en el cuento?
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¿Cuál es el conflicto entre fe y razón en este relato?
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📌 Antes de leer esto
  • Leer páginas anteriores del cuento (contexto: robo del collar en la iglesia)
  • Conocer la técnica del narrador en primera persona
  • Comprender el concepto de ambigüedad en literatura
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En resumen, al cabo de algunas otras explicaciones, los vigilantes nos sacaron de la iglesia. Todavia era de noche, faltaba poco para el alba, las calles estaban desiertas y húmedas. Marchábamos rápidamente, entre los vigilantes,silenciosos y con la cabeza gacha. Viendo a mi mujer, pobrecilla, que caminaba delante de mí, tan baja y retacona, con su falda corta y sus cabellos crespos levantados, me dio lástima, y le dije a uno de los vigilantes:

—Lo siento por ella y por mis hijos.

j,Dónde están tus hijos? —me preguntó el vigilante.

Se lo dije. Y él:

—Pero tú, un padre de familia... iCómo se te ha ocurrido?... iNo te acordaste de tus hijos?

Yo le contesté:

——Fue precisamente porque no hacía más que pensar en ellos...

En la comisaría, un joven rubio sentado ante un escritorio dijo al vernos:—Ladrones sacrilegos, ,eh?

Entonces mi mujer, de pronto, gritó con voz terrible:

jAnte Dios, no soy culpable!

Yo no le conocía semejante voz y me quedé boquiabierto. El comisario dijo:;Entonces el culpable es tu marido?

Tampoco.

jVamos! Ahora va a resultar que el culpable soy yo... ;Y cómo tenías el collar, entonces?

La Virgen bajó del altar —contestó mi mujer, abrió con sus propias manos la vidriera y me dio el collar.

—La Virgen, jeh?... iY ese fierro también te lo dio la Virgen?

Mi mujer, siempre con igual voz, levantando una mano, profirió:

—iQue me caiga muerta, si no he dicho la verdad!

Siguieron interrogándonos, no sé durante cuánto tiempo; yo decía que no había visto absolutamente nada, como era la verdad; y mi mujer repetía que la misma Virgen le había dado el collar. Y de cuando en cuando gritaba:

—jHombre, arrodillate ante el milagro!

En resumen, parecía estar exaltada, acaso haberse vuelto loca. Acabó que se la llevaron mientras seguía gritando e invocando a la Virgen: creo que la mandaron a la enfermeria. Después el comisario quiso que yo le dijera si creia que mi mujer estaba loca, y yo exclamé:

—Ojalá lo estuviera.

Al decirlo, pensaba en que los locos no sufren, y ven las cosas como quieren verlas. Pero también pensaba que era posible que mi mujer hubiera dicho la verdad, y casi lamentaba no haber visto con mis propios ojos a la Virgen y bajar del altar, abrir la vidriera y entregar el collar a mi mujer.

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