La caída (fragmento) — cuento absurdista
Respuesta rápida
Fragmento de cuento absurdista: dos personajes caen por un desfiladero perdiendo partes del cuerpo hasta quedar, uno con su barba y dos manos, el otro con sus ojos y dos manos. Llegan separados al llano: los ojos ven la barba resplandeciente.
Solución — Página 41
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
...con mis manos aquella parte de su cara cubierta por su barba; y él, a su vez, aplicó las suyas a mis ojos. La velocidad crecía por momentos, como es obligado en estos casos de los cuerpos que caen en el vacío.
De pronto miré a través del ligerísimo intersticio que dejaban los dedos de mi compañero y advertí que en ese momento un afilado picacho le llevaba la cabeza, pero de pronto hube de volver la mía para comprobar que mis piernas quedaban separadas de mi tronco a causa de una roca, de origen posiblemente calcáreo, cuya forma dentada cercenaba lo que se ponía a su alcance con la misma perfección de una sierra para planchas de transatlánticos.
Con algún esfuerzo, justo es reconocerlo, íbamos salvando, mi compañero su hermosa barba, y yo, mis ojos. Es verdad que a trechos, que yo liberalmente calculo de unos cincuenta pies, una parte de nuestro cuerpo se separaba de nosotros; por ejemplo, en cinco trechos perdimos: mi compañero, la oreja izquierda, el codo derecho, una pierna (no recuerdo cuál), los testículos y la nariz; yo, por mi parte, la parte superior del tórax, la columna vertebral, la ceja izquierda, la oreja izquierda y la yugular.
Pero no es nada en comparación con lo que vino después. Calculo que a mil pies de la llanura, ya solo nos quedaba, respectivamente, lo que sigue: a mi compañero, las dos manos (pero solo hasta su carpo) y su hermosa barba gris; a mí, las dos manos (igualmente solo hasta su carpo) y los ojos.
Una ligera angustia comenzó a poseernos. ¿Y si nuestras manos eran arrancadas por algún pedrusco? Seguimos descendiendo.
Aproximadamente a unos diez pies de la llanura la pértiga abandonada de un labrador enganchó graciosamente las manos de mi compañero, pero yo, viendo a mis ojos huérfanos de todo amparo, debo confesar que para eterna, memorable vergüenza mía, retiré mis manos de su hermosa barba gris a fin de protegerlos de todo impacto. No pude cubrirlos, pues otra pértiga, colocada en sentido contrario a la ya mencionada, enganchó igualmente mis dos manos, razón por la cual quedamos por primera vez alejados uno del otro en todo el descenso.
Pero no pude hacer lamentaciones, pues ya mis ojos llegaban sanos y salvos al césped de la llanura y podían ver, un poco más allá, la hermosa barba gris de mi compañero que resplandecía en toda su gloria.
Análisis literario
Género: Prosa narrativa / cuento absurdista o de humor negro.
Recursos estilísticos identificados:
Humor negro y absurdismo: La pérdida de partes del cuerpo se narra con tono clínico, distante y casi burocrático, lo que genera un efecto cómico macabro.
Precisión pseudocientífica: El narrador «calcula liberalmente» distancias (cincuenta pies, mil pies, diez pies) y hace inventarios de órganos perdidos como si fuera un informe técnico, subvirtiendo la tragedia con racionalidad absurda.
Leitmotiv: «La hermosa barba gris» del compañero funciona como objeto metonímico que concentra la identidad del personaje. Todo se reduce a la barba al final.
Ironía dramática: El narrador confiesa «eterna, memorable vergüenza» por retirar sus manos de la barba del compañero para proteger sus propios ojos, invirtiendo las prioridades morales esperadas.
Final circular: El texto termina con los ojos (lo único que queda del narrador) contemplando la barba (lo único que queda del compañero), restaurando la relación inicial de manera completamente absurda.
Tema central: La solidaridad y el egoísmo en situaciones extremas, tratados desde el absurdo y el humor negro.
Subtema: La identidad reducida a sus mínimas expresiones corporales.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué es el absurdismo en la literatura latinoamericana?
¿Cómo funciona el humor negro como recurso literario?
¿Qué simboliza la 'hermosa barba gris' en el relato?
¿Cuál es el tema central del fragmento?
¿Por qué el narrador confiesa vergüenza al final del fragmento?
- • Conceptos básicos de narrativa: narrador, personaje, tiempo y espacio.
- • Noción de ironía y humor como recursos literarios.
- • Ver páginas anteriores de la antología para contexto del cuento completo.
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2310 caracteres
con mis manos aquella parte de su cara cubierta por su barba; y él, a su vez, aplicó la suyas a mis ojos. La velocidad crecía por momentos, como es obligado en estos casos de los cuerpos que caen en el vacío. De pronto miré a través del ligerísimo intersticio que dejaban los dedos de mi compañero y advertí que en ese momento un afi lado picacho le llevaba la cabeza, pero de pronto hube de volver la mía para comprobar que mis piernas quedaban separadas de mi tronco a causa de una roca, de origen posiblemente calcáreo, cuya forma dentada cercenaba lo que se ponía a su alcance con la misma perfección de una sierra para planchas de transatlánticos. Con algún esfuerzo, justo es reconocerlo, ibamos salvando,mi companero su hermosa barba, y yo, mis ojos. Es verdad que a trechos,que yo liberalmente calculo de unos cincuenta pies, una parte de nuestro cuerpo se separaba de nosotros; por ejemplo, en cinco trechos perdimos:mi compañero, la oreja izquierda, el codo derecho, una pierna (no recuerdo cuál), los testículos y la nariz; yo, por mi parte, la parte superior del tórax, la columna vertebral, la ceja izquierda, la oreja izquierda y la yugular. Pero no es nada en comparación con lo que vino después. Calculo que a mil pies de la llanura, ya solo nos quedaba, respectivamente, lo que sigue: a mi compañero, las dos manos (pero solo hasta su carpo) y su hermosa barba gris; a mí, las dos manos (igualmente solo hasta su carpo) y los ojos. Una ligera angustia comenzó a poseernos. iY si nuestras manos eran arrancadas por algún pedrusco? Seguimos descendiendo.Aproximadamente a unos diez pies de la llanura la pértiga abandonada de un labrador enganchó graciosamente las manos de mi compañero,pero yo, viendo a mis ojos huérfanos de todo amparo, debo confesar que para eterna, memorable vergienza mía, retiré mis manos de su hermosa barba gris a fin de protegerlos de todo impacto. No pude cubrirlos, pues otra pértiga, colocada en sentido contrario a la ya mencionada, enganchóigualmente mis dos manos, razón por la cual quedamos por primera vez alejados uno del otro en todo el descenso. Pero no pude hacer lamentaciones, pues ya mis ojos llegaban sanos y salvos al césped de la llanura y podian ver, un poco más allá, la hermosa barba gris de mi compañero que resplandecía en toda su gloria.
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