Hablar de un quechua sureño o urin qichwa, en lugar de los clásicos nombres chanca o collao, permitiría:
Reconocer una de las variedades más fuertes de la lengua quechua, con vigencia plena; pero que si no se promueve, podría ponerse en peligro.
Evitar las diferencias cargadas de sesgos etnocentristas entre chancas e incas o chancas y collas, que solo reviven viejas rivalidades entre ambas nacionalidades.
Garantizar que la escritura utilizada en las publicaciones sea entendida y conocida en todas las regiones involucradas.
Buscar una unidad escrita de la gran región sureña, sobre la base de la lengua y cultura quechua, con perspectiva internacional (Bolivia, Argentina y Chile).
Analogía con el chino: En China existe un periódico escrito en la variedad estandarizada llamada Putonghua, inteligible para todos a nivel escrito aunque las variedades orales no lo sean entre sí. De manera similar, el quechua sureño podría funcionar como supralecto escrito unificado.