Paso 1: Observar y preguntar
Diálogo entre los niños:
- Niña: «Al aplicar una fuerza, los cuerpos se pueden deformar.»
- Niño: «Claro que se pueden deformar, pero ¿esa deformación puede ejercer una fuerza en otro cuerpo después?»
Lean el diálogo y predigan una respuesta antes de experimentar. La predicción no necesita ser correcta: es una hipótesis que se pondrá a prueba.
Respuesta orientativa: Sí. Cuando un cuerpo se deforma de manera elástica (como un globo estirado) y luego recupera su forma, empuja lo que tiene cerca. Un ejemplo cotidiano: al pisar un resorte o un trampolín, este se deforma y luego nos empuja hacia arriba. Entonces la deformación guarda una «fuerza guardada» que se libera después sobre otro cuerpo.










