Actividad 1. ¿Cómo sabes que eres un ser humano?
Enunciado: leer el diálogo entre Tú y Yo y descubrir qué característica distingue realmente a los seres humanos de los demás animales.
- Tú propone: "tengo ojos". Yo responde que el cocodrilo también tiene ojos.
- Tú propone: "tengo corazón". Yo responde que la gallina también tiene corazón.
- Tú propone: "tengo pelo". Yo responde que el ratón también tiene pelo.
- Tú propone: "puedo saltar". Yo responde que el grillo también salta.
- Tú propone: "puedo construir mi casa". Yo responde que los pájaros construyen nidos, que son sus casas.
- Cada rasgo propuesto es compartido con algún animal, así que ninguno sirve para definir lo humano.
- Tú concluye: "porque pienso y puedo hablar contigo".
Respuesta: Lo que distingue al ser humano no es el cuerpo (ojos, corazón, pelo) ni las acciones (saltar, construir un refugio), porque muchos animales también las tienen. Lo propio del ser humano es la capacidad de pensar (razonar) y de comunicarse mediante un lenguaje complejo.
Actividad 2. Vamos a crear seres fantásticos
Enunciado: seguir los pasos para crear seres fantásticos intercambiando partes de dibujos.
¿Qué se necesita?
- Dos hojas de papel por cada niño.
- Tijeras.
- Regla.
- Lápiz y colores.
¿Cómo hacerlo?
- Doblar cada hoja por la mitad y cortarla para obtener cuatro hojas pequeñas.
- Dibujar y colorear un ser vivo en cada hoja, ocupando toda la hoja y en posición vertical.
- Con la regla, cortar cada dibujo en tres líneas horizontales, de modo que queden tres partes de igual tamaño: cabeza, tronco y extremidades.
- Intercambiar las partes con los compañeros para armar seres fantásticos.
Respuesta orientativa: La actividad enseña que un ser vivo se organiza en tres grandes zonas del cuerpo (cabeza, tronco y extremidades) y que al mezclar partes de distintos seres se obtienen criaturas imaginarias, como el grillo con cabeza de gallo que aparece en la página. Así se refuerza la observación del cuerpo y la creatividad.








