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Los textos deben comunicar ideas claras y coherentes. Cuando las ideas o los juicios expresados se oponen entre sí, se produce una contradicción. Cuando una palabra, frase o acto de habla puede entenderse de diferentes maneras, existe ambigüedad.
La ambigüedad puede originarse por el uso de palabras polisémicas, es decir, palabras que tienen varios significados, o por el empleo de palabras homónimas.
- Palabras homófonas: suenan igual, pero tienen distinta escritura y diferente significado. Ejemplo: ablando y hablando.
- Palabras homógrafas: se escriben y suenan igual, pero tienen significados diferentes. Ejemplo: vino, que puede referirse a una bebida o ser una forma del verbo venir.
La ambigüedad puede utilizarse en la literatura y el humor, pero también puede causar confusión. Un riesgo relacionado es la vaguedad, que aparece cuando una expresión no precisa exactamente su significado. Por ejemplo, en la oración «La humanidad ha progresado a lo largo de su historia», es necesario preguntar en qué sentido ha progresado.








