Lectura
Continuación del relato — página 13 (pág. física 11)
creo que lleguemos a esto porque todos sabían lo que era el Artidoro Carrasco, un bandolero, un desflorador de tantas huambras sin considerar si eran muchachas o ancianas…
El narrador habla en voz alta durante el velorio/sepelio de Artidoro Carrasco. Le dice a su interlocutor (probablemente su pareja o familiar) que no tema que el muerto reviva: el ataúd está bien clavado. Luego lo insta a olvidar los rumores de que el finado mató a los hijos y a la viuda de su hermano a machetazos para quedarse con sus tierras. La «prueba» que esgrime es el machete ensangrentado del «loco Eufemio Carrasco», el hermano. El narrador sugiere que la acumulación de tierras del difunto fue una especie de justicia divina. Cierra pidiendo a su interlocutor que se alegre por las cosechas futuras y que olvide de una vez a ese hombre, terminando con la sentencia: «Sin remordimientos.»
Glosario
- huambra: muchacha joven (quechuismo andino peruano).
- síu / estau / claveteau / recompensau: formas apocapadas del participio (-ado) en registro oral andino.
- pa: contracción de «para».
- onde: «donde» en habla coloquial andina.
- agora: «ahora» (arcaísmo vivo en habla rural).
- churres: niños pequeños (regionalism peruano).
- leñazo: golpe fuerte con un palo.
- malhaya: maldita sea (exclamación).
- remiraba: miraba insistentemente, con codicia o rencor.
- féretro: ataúd.
- linderos: límites entre propiedades.
- maréyate: embriágate, pierde la conciencia (de «marear»).








