Diles que no me maten! — fragmento (Juvencio Nava)
Respuesta rápida
Fragmento sin ejercicios. Tema central: miedo a la muerte y vínculo del campesino Juvencio Nava con la tierra en vísperas de su ejecución («Diles que no me maten!», Juan Rulfo).
Solución — Página 139
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
«Diles que no me maten!» — Juan Rulfo (El llano en llamas, 1953)
Fragmento — página 139
Pero para eso lo habían traído de allá, de Palo de Venado. No necesitaron amarrarlo para que los siguiera. Él anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo. Ellos se dieron cuenta de que no podía correr con aquel cuerpo viejo, con aquellas piernas flacas como sicuas secas, acalambradas por el miedo de morir. Porque a eso iba. A morir. Se lo dijeron.
Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago, que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.
Tenía que haber alguna esperanza. En algún lugar podría aún quedar alguna esperanza. Tal vez ellos se hubieran equivocado. Quizá buscaban a otro Juvencio Nava y no al Juvencio Nava que era él.
Caminó entre aquellos hombres en silencio, con los brazos caídos. La madrugada era oscura, sin estrellas. El viento soplaba despacio, se llevaba la tierra seca y traía más, llena de ese olor como de orines que tiene el polvo de los caminos.
Sus ojos, que se habían apeñuscado con los años, venían viendo la tierra, aquí, debajo de sus pies, a pesar de la oscuridad. Allí en la tierra estaba toda su vida. Sesenta años de vivir sobre de ella, de encerrarla entre sus manos, de haberla probado como se prueba el sabor de la carne. Se vino largo rato desmenuzándola con los ojos, saboreando cada pedazo como si fuera el último, sabiendo casi que sería el último.
Luego, como queriendo decir algo, miraba a los hombres que iban junto a él. Iba a decirles que lo soltaran, que lo dejaran que se fuera: «Yo no le he hecho daño a nadie, muchachos», iba a decirles, pero se quedaba callado. «Más adelantito se los diré», pensaba. Y solo los veía. Podía hasta imaginar que eran sus amigos; pero no quería hacerlo. No lo eran. No sabía quiénes eran. Los veía a su lado ladeándose y agachándose de vez en cuando para ver por dónde seguía el camino.
Los había visto por primera vez al pardear de la tarde, en esa hora destenida en que todo parece chamuscado. Habían atravesado los surcos pisando la milpa tierna. Y él había bajado a eso: a decirles que allí estaba comenzando a crecer la milpa. Pero ellos no se detuvieron.
Los había visto con tiempo. Siempre tuvo la suerte de ver con tiempo todo. Pudo haberse escondido, caminar unas cuantas horas por el cerro mientras ellos se iban y después volver a bajar. Al fin y al cabo la milpa no se lograría de ningún modo. Ya era tiempo de que hubieran venido las aguas y las aguas no aparecían y la milpa comenzaba a marchitarse. No tardaría en estar seca del todo.
Análisis literario
Contexto: Este fragmento pertenece al cuento «Diles que no me maten!» incluido en El llano en llamas (1953) de Juan Rulfo, escritor mexicano considerado uno de los máximos exponentes del realismo mágico y la literatura latinoamericana del siglo XX.
Tema central: El miedo a la muerte y la resignación del campesino frente a un destino que reconoce pero no puede escapar.
Recursos narrativos destacados:
- Monólogo interior: Juvencio razona consigo mismo («Más adelantito se los diré»), revelando su parálisis y esperanza vana.
- Analepsis (flashback): El narrador retrocede al momento en que Juvencio vio llegar a los hombres por primera vez «al pardear de la tarde».
- Simbología de la tierra: La tierra no es solo campo de cultivo; representa sesenta años de vida, identidad y pertenencia. «Allí en la tierra estaba toda su vida».
- Sensaciones corporales del miedo: comezón en el estómago, pies pesados, boca de agua agria — Rulfo corporaliza el terror.
- Atmósfera: Madrugada oscura, sin estrellas, viento con olor a polvo — paisaje desolado que acompaña la marcha hacia la muerte.
Milpa: cultivo de maíz tradicional mesoamericano. La milpa marchita por la falta de lluvias subraya la inutilidad de seguir viviendo: ni la tierra ni el hombre tienen futuro.
Preguntas que la gente también hace
¿Por qué Juvencio Nava no huye si pudo ver con tiempo a los hombres?
¿Qué simboliza la milpa marchita en el fragmento de Juan Rulfo?
¿Cómo expresa Rulfo el miedo a la muerte a través de sensaciones físicas?
¿Qué recurso narrativo usa Rulfo cuando Juvencio recuerda la tarde anterior?
¿Cuál es la relación entre Juvencio Nava y la tierra en este fragmento?
- • Conocimiento básico del cuento como género narrativo
- • Noción de narrador en tercera persona omnisciente
- • Contexto histórico del campesinado mexicano post-revolucionario
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