En plenaria, lean el siguiente texto y respondan las preguntas (caso del torneo de futbol rápido de la escuela de Valentina y Emilio).
Preguntas orientativas (no explícitas en la página; se proponen para guiar la plenaria):
¿Quiénes participan en el conflicto y cuál es el origen del mismo?
- Participan tres actores: el árbitro, los padres de familia del equipo contrincante y los jugadores (hijos e hijas).
- El origen es la decisión del árbitro de marcar un penal a favor del equipo de 2° B, tomada conforme al reglamento.
- Los padres no aceptan esa decisión porque consideran que las reglas no se aplicaron bien.
El conflicto se origina por la falta de aceptación de una decisión reglamentaria del árbitro, no por un error probado del mismo.
¿Qué consecuencia tuvo la actitud de los padres de familia?
- Los padres decidieron retirarse del partido junto con sus hijos e hijas.
- Al abandonar el partido, este quedó sin condiciones para continuarse.
- Como resultado, el partido fue suspendido.
La suspensión del partido, afectando a todos los participantes, incluidos el equipo de 2° B que no pudo definir la semifinal.
¿Por qué es importante el papel del árbitro en un partido?
- El árbitro es la autoridad que aplica el reglamento de forma imparcial durante el juego.
- Sus decisiones garantizan que el partido se juegue con equidad y dentro de las reglas acordadas.
- Sin una autoridad reconocida, no sería posible resolver los conflictos que surgen durante el juego.
El árbitro garantiza la imparcialidad y el orden, pues su función es aplicar el reglamento para que todos jueguen en igualdad de condiciones.
¿Qué podrían haber hecho los padres de familia para resolver el desacuerdo?
- Expresar su inconformidad respetuosamente al árbitro o a la organización del torneo, dentro del juego.
- Solicitar que la decisión se revisara conforme a los canales previstos en el reglamento.
- Aceptar la decisión y hablar con sus hijos e hijas después, como una oportunidad de aprendizaje sobre el juego limpio.
Respuesta global: El caso muestra que el juego limpio exige aceptar las decisiones del árbitro y manejar el desacuerdo de manera pacífica; retirarse del partido solo provoca que todos pierdan.
Canalizar su inconformidad de forma respetuosa dentro del reglamento, sin retirarse del partido.


