¿Cómo sería un mundo en el que todas las personas fueran iguales? Es importante no sólo valorar la diversidad existente, hay que reconocer las distintas formas de ser, aprender, pensar y actuar.
- Imaginemos un mundo sin diferencias: todas las personas tendrían los mismos gustos, habilidades, opiniones y formas de pensar.
- Ese mundo sería muy aburrido: no existirían distintos juegos, deportes, músicas ni formas de crear cosas nuevas, porque nadie aportaría una idea diferente.
- Además, nadie podría aprender de los demás, ya que todos sabrían exactamente lo mismo.
- Concluimos que la diversidad es valiosa: cada forma distinta de ser, aprender, pensar y actuar nos permite conocer otras perspectivas y enriquece la vida en común.
Respuesta orientativa: Un mundo donde todas las personas fueran iguales sería monótono y sin aprendizaje, pues no habría variedad de ideas ni de formas de hacer las cosas. Por eso debemos valorar la diversidad y reconocer las distintas formas de ser, aprender, pensar y actuar.










