En asamblea, retroalimenten los argumentos planteados por cada miembro del colectivo durante el debate y su exposición.
- Se retoma lo dicho por cada participante sin interrumpir ni juzgar a la persona; se critica la idea, no a quien la dice.
- Cada argumento se clasifica según su respaldo: dato, testimonio, ejemplo o creencia personal.
- Se señala qué argumento fue más sólido y qué aspecto conviene reforzar con más información.
- Se acuerda una conclusión común que recoja los mejores aportes del colectivo.
Respuesta orientativa: la retroalimentación debe ser respetuosa y centrada en la calidad de los argumentos, reconociendo los aportes de cada miembro y proponiendo mejoras para futuras exposiciones.









