A partir de 1840 empezó el despertar económico de los estados alemanes, con el desarrollo de los ferrocarriles y la alianza entre banqueros e industriales, al tiempo que el pais se organizaba bajo la dirección del Estado más importante: Prusia.
Además, los gobiernos alemanes se propusieron superar su inferioridad económica mediante un gran esfuerzo en el campo de la educación,e invirtieron en la instrucción secundaria, técnica y politécnica, con lo que rápidamente tomaron la iniciativa en las industrias basadas en la investigación científica, sobre todo la química y la electricidad.
Hacia 1860, habia entre los alemanes de los diferentes estados muchos elementos propicios para su unificación. Bajo la dirección del estado prusiano, con el uso deliberado de la fuerza militar como instrumento de politica nacional y con la exaltación de un nacionalismo radical dirigido por el primer ministro Otto von Bismarck, alcanzaron la unifi cación mediante la creación del Segundo Imperio alemán o Segundo Reich (1871-1918).
La unificación italiana
En pleno siglo xix Italia no era una nación, a pesar de contar con importantes ciudades con gran desarrollo industrial, comercial y cultural como Florencia, Pisa, Génova y Venecia.
Hacia 1830 se instalaron en el norte de la península itálica empresas textiles y una red ferroviaria que fomentaron un desarrollo económico que también alcanzó al campo. El reino de Piamonte fue el impulsor de la unidad al hacer acuerdos con Francia y luchar contra el Imperio austriaco, con el que entró en guerra en 1859.
Se creó la Sociedad Nacional Italiana con la participación del liberal Camilo Benso, conde de Cavour, que logró la anexión de Parma, Módena y Toscana al Reino de Piamonte-Cerdena. En 1860, con el Tratado de Turín, se formalizó la cesión de Saboya y Niza a Francia, y gracias a la campańa de Giuseppe Garibaldi y su ejército de las Camisas Rojas en Génova, se logró la incorporación del Reino de Nápoles y Sicilia al proceso de unificación.
En febrero de 1861, en asamblea de diputados de todas las regiones italianas, excepto Roma y Venecia, se proclamó la existencia de Italia como nación independiente.
El nacionalismo, como elemento del pensamiento politico, tuvo gran influencia en el desarrollo de los sucesos del siglo xix europeo. Junto con el pensamiento liberal y el conservador estuvo presente en las revoluciones de 1830 y 1848, así como en los procesos de unificación alemana de 1871 e italiana de 1861.
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