¿Por qué se dice que las decisiones cotidianas pueden ser sencillas o difíciles?
- Las situaciones personales, familiares, educativas y sociales que enfrentamos a diario exigen elegir entre alternativas.
- Algunas decisiones involucran preferencias personales de baja complejidad (qué comer, cómo vestir, qué música escuchar), por lo que parecen sencillas.
- Otras exigen considerar a otros, normas y consecuencias (con quién trabajar en equipo, cómo pedir permiso para una fiesta o concierto), por lo que parecen difíciles.
- La dificultad depende de la cantidad de factores y personas involucradas y del riesgo asociado a la elección.
Porque su dificultad varía según los factores y personas involucradas: las decisiones sobre preferencias personales son sencillas, mientras que aquellas que implican a terceros, normas o consecuencias mayores resultan más difíciles.








