La represión se generaliza
El movimiento resiste a las amenazas
En el informe presidencial, desde la tribuna se acusó al movimiento de querer desestabilizar al Gobierno, de intentar boicotear los Juegos Olimpicos y de estar dirigido desde el extranjero por tener ideas comunistas. El presidente Diaz Ordaz lanzó múltiples amenazas diciendo"hasta donde estemos obligados a llegar, llegaremos"
El 9 de septiembre de 1968, el rector de la uNAM, Javier Barros Sierra, emitió un mensaje para pedir "retornar a la normalidad",y advirtió que estaban "en peligro la autonomia y la vida de la uNAM". El Consejo Nacional de Huelga respondió y volvió a tomar la iniciativa con la gran marcha silenciosa del viernes 13 de septiembre de 1968, donde el silencio fue la más contundente muestra de organización, combatividad y conciencia politica;además se creó el estado de ánimo para la celebración del 15 de septiembre y la defensa del Casco de Santo Tomás.
En septiembre se corroboró la convicción de que la lucha era justa y de que el movimiento era legítimo y le asistía la razón. En la etapa de ascenso del movimiento, durante el mes de agosto, habían prevalecido la espontaneidad, la emotividad y la candidez de sentirse invencibles. Se pensó que las manifestaciones masivas y las evidentes muestras de apoyo popular habrían hecho cambiar de opinión al Gobierno, pero no fue así.
En Ciudad Universitaria, el Grito de Independencia fue dado por el profesor Heberto Castillo; y en la Escuela Superior de Medicina, por el director de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, el doctor Juan Manuel Gutiérrez Vázquez.
El Gobierno ataca con el ejército al movimiento
La noche del miércoles 18 de septiembre de 1968, hacia las 10 dela noche, 10 000 soldados del ejército tomaron Ciudad Universitaria, el campus principal de la uNAM, y detuvieron a 600 huelguistas desarmados, tanto estudiantes como profesores.
Entre el jueves 19 y el domingo 22 de septiembre de 1968,los granaderos asediaron la Unidad Profesional de Zacatenco del IPN. Se enfrentaron a una resistencia estudiantil ágil, no frontal,en los alrededores del campus. Los estudiantes no se concentraron en las escuelas, salieron a bloquear con barricadas las calles en Lindavista, Ticomán y Acueducto con ayuda de los vecinos que, desde sus azoteas, avisaban por dónde venían los granaderos para que los estudiantes los sorprendieran por la retaguardia.Los jóvenes de los barrios proletarios de Ticomán, Acueducto,Cuautepec, La Presa y otros apoyaron la resistencia.
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