Cosmovisión indígena: planos del mundo, dueños de la montaña y sagracidad del territorio
Respuesta rápida
Tres planos: superior (deidades celestes), medio (humanos) e inframundo (dueños de la montaña y muertos). El territorio es sagrado porque provee la vida y exige reciprocidad. Al talar un árbol se ofrenda al Kiwigolo para que la tierra reponga el árbol.
Solución — Página 81
Colección Sk´asolil. Lenguajes. Libro de Educación Telesecundaria Grado 2° Ciclo Escolar 2025 - 2026
Los cuatro puntos cardinales y el centro
Las culturas indígenas otorgan poderes y cualidades diferenciales a cada punto cardinal, unos positivos y otros negativos, pero todos invocados. Hacia las cuatro esquinas del mundo, desde el centro, se dirige toda plegaria y acción ritual, por igual en el espacio del monte, el pueblo y la casa, para todo "pedido de permiso" y todo "pago" por lo solicitado. Cada acto ritual se dirige primero y por último a las cuatro esquinas, a los cuatro dueños, a los cuatro vientos (2014, p. 446).
Los tres planos del mundo
El centro donde confluyen los cuatro puntos cardinales es también un punto de articulación entre los planos superiores e inferiores que conforman el mundo:
| Plano | Habitantes / contenidos |
|---|---|
| Plano superior | Deidades celestes ligadas al Sol, la Luna y otros astros, y también los santos de la religión católica |
| Plano medio | El mundo habitado por los seres humanos |
| Inframundo (mundo inferior) | Entrada por las cuevas de la montaña; primer nivel con el dueño o dueños de la montaña; debajo, el nivel del mundo de los muertos, donde los difuntos llegan tras atravesar obstáculos |
El interior de la montaña como origen de la riqueza
El interior de la montaña es el origen del agua, la vegetación, los frutos, las plantas y los animales. La relación de la comunidad con ese nivel garantiza que la abundancia se manifieste; por eso el territorio es sagrado y se realizan rituales y ofrendas a los seres considerados dueños de los cerros.
Ejemplo: la cosmovisión totonaca (tutunakú)
Cita de la investigadora María de los Ángeles Muñoz (2004, p. 37): en la cosmovisión totonaca la tierra tiene varias acepciones: es tiyat, la naturaleza, el territorio donde habitamos, nacemos, vivimos y morimos; la tierra que pisamos, la porción donde nos establecemos y la que produce. A la tierra se le debe respeto porque da de comer, es como una madre: es Kimpakatsikan (nuestra madre); se le identifica con un ser divino omnipresente, por lo que se le debe respeto y reciprocidad.
Desde esta perspectiva, la tierra (Katiyatnit) se constituye por las montañas, el monte, los árboles, los animales, el agua y el maíz, entre otros elementos. Su protector es el dueño o protector del monte: el Kiwigolo. Cuando se corta un árbol a él se le pide permiso llevándole comida, refrescos y aguardiente; de esta forma el Kiwigolo queda contento y la tierra vuelve a dar otro árbol.
Idea de cierre
Conocer las características geográficas de un espacio y las actividades de las comunidades no basta para comprender los significados que los pueblos indígenas otorgan a sus territorios y que explican sus prácticas culturales. Son muy importantes las maneras de concebir el espacio, los seres que lo habitan y las relaciones entre ellos y la comunidad.
(comprensión)
Describe los tres planos del mundo según la concepción indígena presentada.
- Plano superior: habitan las deidades celestes, relacionadas con el Sol, la Luna, otros astros y los santos católicos.
- Plano medio: el mundo habitado por los seres humanos.
- Inframundo: se entra por las cuevas de la montaña; en un primer nivel habitan los dueños de la montaña y, más abajo, el mundo de los muertos.
Los tres planos son el superior (deidades celestes), el medio (seres humanos) y el inferior o inframundo (dueños de la montaña y mundo de los muertos).
(análisis)
Explica por qué, según el texto, el territorio se considera sagrado.
- El interior de la montaña produce agua, vegetación, frutos, plantas y animales: es fuente de riqueza y sustento.
- Esa abundancia depende de la buena relación de la comunidad con los niveles interiores (dueños de los cerros).
- Por eso se realizan rituales y ofrendas a los seres dueños de los cerros para que permitan la vida de la comunidad.
El territorio es sagrado porque de él proviene la riqueza que sostiene la vida y porque su aprovechamiento está condicionado al respeto y a la reciprocidad con los seres que lo habitan y lo protegen.
(aplicación)
Según el ejemplo totonaco, ¿qué debe hacer la comunidad al cortar un árbol?
- Identificar al protector del monte: el Kiwigolo.
- Pedirle permiso formalmente.
- Llevarle ofrenda: comida, refrescos y aguardiente.
- Como resultado, el Kiwigolo queda contento y la tierra vuelve a dar otro árbol.
Respuesta general: La página explica la organización tripartita del mundo indígena (tres planos), la sacralidad del territorio derivada de la reciprocidad con sus dueños, ilustrada con la cosmovisión totonaca del tutunakú (tiiyat, Kimpakatsikan, Katiyatnit y Kiwigolo).
Pedir permiso al Kiwigolo y ofrendarle comida, refrescos y aguardiente, para que la tierra vuelva a reponer el árbol.
Contenido de la página
Página 80 — Cosmovisión indígena del territorio
Las culturas indígenas otorgan poderes y cualidades diferenciales a cada punto cardinal, unos positivos otros negativos, pero todos invocados. Hacia las cuatro esquinas del mundo desde el centro, se dirige toda plegaria y acción ritual, por igual en el espacio del monte, el pueblo y la casa, para todo "pedido de permiso" y todo "pago" por lo solicitado. Cada acto ritual se dirige primero y por último a las cuatro esquinas, a los cuatro dueños, a los cuatro vientos (2014, p. 446).
El centro donde confluyen los cuatro puntos cardinales también es un punto de articulación entre los planos superiores e inferiores que conforman el mundo. En el plano superior habitan las deidades celestes, las cuales se relacionan con el Sol, la Luna y otros astros, y también con los santos de la religión católica. En el plano medio se encuentra el mundo habitado por los seres humanos.
El inframundo (el mundo inferior) suele tener su entrada por las cuevas de la montaña. En su interior se encuentra un primer nivel en donde habitan el dueño o los dueños de la montaña; debajo reside el nivel del mundo de los muertos, donde los difuntos llegan después de atravesar diversos obstáculos.
El interior de la montaña es el origen de la riqueza del agua, la vegetación, los frutos, las plantas y los animales. La relación de la comunidad con este nivel es lo que garantiza que esa abundancia se manifieste. Por esta razón, el territorio es sagrado y en muchas comunidades se realizan rituales y se dan ofrendas a los seres considerados dueños de los cerros para que permitan la vida de la comunidad. Un ejemplo son las concepciones del pueblo totonaco, llamado tutunakú en su propia lengua. De acuerdo con la investigadora María de los Ángeles Muñoz:
En la cosmovisión totonaca, la tierra tiene varias acepciones: es tiyat, es decir, la naturaleza, el territorio, donde habitamos todos, donde nacemos, vivimos y morimos. Es tiyat, la tierra que pisamos, la porción donde nos establecemos, la que produce. A la tierra se le debe respeto porque es la que da de comer, es como una madre, es Kimpakatsikan (nuestra madre); como todo elemento o fenómeno natural importante, se le identifica con un ser divino que es omnipresente y por eso para sus habitantes, se le debe respeto y reciprocidad (2004, p. 37).
Desde esta perspectiva, la tierra (Katiyatnit) se constituye por las montañas, el monte, los árboles, los animales, el agua y el maíz, entre otros tantos elementos. Además, el encargado de protegerla es el dueño o protector del monte: el Kiwigolo. Cuando se corta un árbol, a él se le pide permiso: se le lleva comida, refrescos y aguardiente. De esta forma, el Kiwigolo queda contento y la tierra vuelve a dar otro árbol.
Conocer las características geográficas de un espacio y las actividades de las comunidades que lo habitan no basta para comprender los significados que los pueblos indígenas les otorgan a sus territorios y que explican, en gran medida, sus prácticas culturales en relación con el mismo. Por lo tanto, como se observa, son muy importantes las maneras de concebir el espacio, los seres que lo habitan y las relaciones entre ellos y la comunidad.
Ejemplos resueltos
¿Quiénes habitan cada plano del mundo según el texto?
- Plano superior: deidades celestes (Sol, Luna, astros) y santos católicos.\n2. Plano medio: los seres humanos.\n3. Inframundo: dueños de la montaña (primer nivel) y el mundo de los muertos (nivel inferior).
¿Qué representa el Kiwigolo y qué relación tiene con la comunidad?
El Kiwigolo es el dueño o protector del monte. La comunidad le pide permiso antes de cortar un árbol y le ofrece comida, refrescos y aguardiente; así se mantiene la reciprocidad y la tierra vuelve a dar árboles.
Tabla
| Plano | Habitantes / contenidos |
|---|---|
| Plano superior | Deidades celestes (Sol, Luna, astros) y santos de la religión católica |
| Plano medio | Mundo habitado por los seres humanos |
| Inframundo | Entrada por cuevas de la montaña; dueños de la montaña y mundo de los muertos |
Diagrama
flowchart TB
A[Plano superior: deidades celestes, Sol, Luna, astros, santos católicos] --> B[Plano medio: mundo de los seres humanos]
B --> C[Inframundo - entrada por cuevas de la montaña]
C --> C1[Nivel 1: dueño o dueños de la montaña]
C1 --> C2[Nivel 2: mundo de los muertos tras varios obstáculos]
Glosario (8)
- Puntos cardinales
- Las cuatro direcciones del espacio (norte, sur, este, oeste) a las que las culturas indígenas atribuyen poderes y cualidades y a las que se dirigen las plegarias rituales.
- Inframundo
- Mundo inferior cuya entrada suele ser por las cuevas de la montaña; alberga a los dueños de la montaña y al nivel de los muertos.
- Tutunakú
- Nombre del pueblo totonaco en su propia lengua.
- Tiyat
- En totonaco, la tierra: naturaleza, territorio, el suelo que se pisa y que produce; merece respeto.
- Kimpakatsikan
- En totonaco, "nuestra madre"; la tierra como ser divino omnipresente que merece respeto y reciprocidad.
- Katiyatnit
- La tierra en conjunto: montañas, monte, árboles, animales, agua y maíz, entre otros elementos.
- Kiwigolo
- Dueño o protector del monte en la cosmovisión totonaca; a él se le pide permiso y se le ofrenda al cortar un árbol.
- Reciprocidad
- Principio de dar y recibir: la comunidad ofrece ofrendas y respeto a los seres del territorio y estos permiten la abundancia.
Preguntas para practicar
¿Por qué es importante conocer los significados que los pueblos indígenas otorgan a sus territorios?
Porque esos significados explican las prácticas culturales de las comunidades: sus rituales, su forma de aprovechar los recursos y sus relaciones con el espacio. Sin ellos, las características geográficas y las actividades productivas no se entienden plenamente.
¿Qué papel juegan los santos de la religión católica en el plano superior?
Se integran junto a las deidades celestes (Sol, Luna y astros) en el plano superior, lo que muestra un sincretismo en el que la religión católica convive con las concepciones indígenas del mundo.
¿Cómo se relaciona la idea de reciprocidad con el cuidado del ambiente?
La reciprocidad obliga a la comunidad a respetar y retribuir a la naturaleza antes de utilizarla (pedir permiso, dar ofrendas), lo que fomenta un aprovechamiento sostenible y evita el agotamiento de los recursos.
Temas y conceptos clave
Fuentes y referencias
- Muñoz, María de los Ángeles (2004), p. 37 — cosmovisión totonaca
- Referencia de 2014, p. 446 — rituales hacia las cuatro esquinas
Preguntas que la gente también hace
¿Qué son los tres planos del mundo en la cosmovisión indígena?
¿Quién es el Kiwigolo en la cultura totonaca?
¿Por qué los pueblos indígenas consideran sagrado el territorio?
- • Nociones básicas de puntos cardinales
- • Comprensión lectora de textos expositivos
- • Idea previa sobre diversidad cultural de México
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 3195 caracteres
Las culturas indigenas otorgan poderes y cualidades diferenciales a cada punto cardinal, unos positivos otros negativos, pero todos invocados. Hacia las cuatro esquinas del mundo desde el centro, se dirige toda plegaria y acción ritual, por igual en el espacio del monte, el pueblo y la casa, para todo "pedido de permiso"y todo "pago" por lo solicitado. Cada acto ritual se dirige primero y por último a las cuatro esquinas, a los cuatros duenos, a los cuatro vientos (2014, p. 446).
El centro donde confluyen los cuatro puntos cardinales también es un punto de articulación entre los planos superiores e inferiores que conforman el mundo. En el plano superior habitan las deidades celestes, las cuales se relacionan con el Sol, la Luna y otros astros, y también con los santos de la religión católica. En el plano medio se encuentra el mundo habitado por los seres humanos.
El inframundo (el mundo inferior) suele tener su entrada por las cuevas de la montana. En su interior se encuentra un primer nivel en donde habitan el dueno o los dueńos de la montana; debajo reside el nivel del mundo de los muertos, donde los difuntos llegan después de atravesar diversos obstáculos.
El interior de la montana es el origen de la riqueza del agua, la vegetación, los frutos, las plantas y los animales. La relación de la comunidad con este nivel es lo que garantiza que esa abundancia se manif este. Por esta razón, el territorio es sagrado y en muchas comunidades se realizan rituales y se dan ofrendas a los seres considerados dueńos de los cerros para que permitan la vida de la comunidad. Un ejemplo de lo anterior son las concepciones del pueblo totonaco, lamado tutunaku en su propia lengua.De acuerdo con la investigadora María de los Angeles Munoz:
En la cosmovisión totonaca, la tierra tiene varias acepciones: es tiyat, es decir,la naturaleza, el territorio, donde habitamos todos, donde nacemos, vivimos y morimos. Es tiyat, la tierra que pisamos, la porción donde nos establecemos, la que produce. A la tierra se le debe respeto porque es la que da de comer, es como una madre, es Kimpakatsikan (nuestra madre); como todo elemento o fenómeno natural importante, se le identifica con un ser divino que es omnipresente y por eso para sus habitantes, se le debe respeto y reciprocidad (2004, p. 37).
Desde esta perspectiva, la tierra (Katiyatnit) se constituye por las montanas, el monte, los árboles, los animales, el agua y el maiz, entre otros tantos elementos. Además, el encargado de protegerla es el dueno o protector del monte: el Kiwigolo. Cuando se corta un árbol, a él se le pide permiso: se le lleva comida, refrescos y aguardiente. De esta forma, el Kiwigolo queda contento y la tierra vuelve a dar otro árbol.
Conocer las características geográficas de un espacio y las actividades de las comunidades que lo habitan no basta para comprender los signifcados que los pueblos indigenas les otorgan a sus territorios y que explican, en gran medida,sus prácticas culturales en relación con el mismo. Por lo tanto, como se observa,son muy importantes las maneras de concebir el espacio, los seres que lo habitan y las relaciones entre ellos y la comunidad.
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