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Página — Educacion Secundaria Sin nivel (pág. 24)

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Página 24 de Antología literaria 1 · 2019
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siluetas. No se sabe qué hay en el fondo de esos insondables cráteres. Tal vez las almas del mundo subterráneo que se volatilizan al salir.

El doctor y la vieja siguen el contorno de las pequeñas bahías del litoral. El mar está tenido de un blanco lívido, blanco de duelo, y chispea al atacar la línea fosforescente de la resaca, que parece verter gusanos de luz al extenderse sobre la playa.

Ambos suben así hasta el recodo del camino, entre las dunas, cuyas atochas y juncos entrechocan con ruido de bayonetas. El perro se aproxima a su amo y parece querer decirle: "jVamos! jCiento veinte fretzers para encerrarlos en el arca! jAsí se hace fortuna! jUna fanega más que agregar al cercado de la vina! jUn plato más en la cena de la noche! jUna empanada más para el fiel Hurzof! jCuidemos a los enfermos ricos, y cuidémoslos.. por su bolsa!》.

En aquel momento la vieja se detiene. Muestra con su tembloroso dedo una luz rojiza en la oscuridad. Es la casa de Vort Kartif, el hornero.

—iAllí? —dice el doctor.

Sí—responde la vieja.

—jHarrahuau! —ladra el perro Hurzof.

De repente truena el Vanglor, conmovido hasta los contrafuertes de su base. Un haz de fuliginosas llamas asciende al cielo, agujereando las nubes.

El doctor Trifulgas rueda por el suelo. Jura como un cristiano, se levanta y mira. La vieja ya no está detrás de él. jHa desaparecido en alguna grieta del terreno, o ha volado a través del frotamiento de las brumas? En cuanto al perro, allí está, de pie sobre sus patas traseras, con la boca abierta y la linterna apagada.

—jAdelante! —murmura el doctor Trifulgas.

Ha recibido sus ciento veinte fretzers y, como hombre honrado que es,tiene que ganarlos.

VI

Solo se ve un punto luminoso, a una distancia de medio kertse. Es la lámpara del moribundo, del muerto tal vez. Es, sin duda, la casa del hornero. La abuela la ha señalado con el dedo. No hay error posible.

En medio de los silbadores Frritts, de los crepitantes Flaccs, del ruido sordo y confuso de la tormenta, el doctor Trifulgas avanza a pasos apresurados. A medida que avanza la casa se dibuja mejor, aislada como está en medio de la landa.

Es singular la semejanza que tiene con la del doctor, con el Seis-Cuatro de Luktrop, la misma disposición de ventanas en la fachada, la misma

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