Página — Literatura Sin nivel (pág. 134)
Solución no disponible aún
Esta página está en proceso de revisión.
Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2917 caracteres
Deseando entablar conversación, el marido le pidió permiso para encender un cigarrillo. Habiéndolo obtenido, empezó a hablar con su mujer en francés de cosas intrascendentes. En realidad, no tenía más ganas de hablar que de fumar, pero queria atraer la atención de su vecina a toda costa. Anna vio claramente que estaban hartos el uno del otro, que se detestaban cordialmente. ;Podian, acaso, vivir sin odiarse dos tipos semejantes?
El ruido, el transporte de equipajes, los gritos, las risas que siguieron a la segunda campanada, incomodaron a Anna de tal modo que le entraron deseos de taparse los oidos. iQué motivos había para aquellas risas? Por fin, sonó la tercera campanada, luego el toque de silbato del jefe de estación, al que respondióel de la locomotora, arrancó el tren y el caballero hizo la señal de la cruz.
"Tengo curiosidad por saber qué significación atribuye a ese gestow, se preguntó Anna, dirigiéndole una mirada malévola, que trasladó, sobre la cabeza de la señora, a las personas que habían acudido a acompañar a los viajeros y que ahora parecían retroceder en el andén. El vagón avanzaba lentamente traqueteando a intervalos regulares al pasar sobre las junturas de los rieles. Dejó atrás el andén, una pared, un disco, una hilera de vagones de otro convoy... Se aceleró el movimiento. Los rayos del sol poniente tiñeron de púrpura la portezuela. Una brisa juguetona agitó las cortinas. Mecida por la marcha del tren, Anna olvidó a los compañeros de viaje, respiró el aire fresco y reanudó el curso de sus reflexiones.
"iEn qué estaba pensando? En que mi vida, como quiera que me la represente, no puede ser más que dolor. Todos estamos llamados a sufrir,lo sabemos y queremos disimularlo de una manera o de otra. Pero cuando vemos la verdad, iqué hacer?>.
—La razón se ha dado al hombre para librarse del tedio —dijo la señora en francés, muy orgullosa de haber encontrado esa frase.
Sus palabras parecieron hallar eco en el pensamiento de Anna.
"jLibrarse del tedio!》—repitió esta, mentalmente. Una ojeada lanzada sobre aquel caballero, subido de color, y su cara y escuálida mitad, le hizo comprender que esta debía considerarse como una criatura incomprendida:su marido, que sin duda la engañaba, no se tomaba la molestia de combatir aquella opinión. Anna creía adivinar todos los detalles de su historia,penetraba hasta los lugares más recónditos de sus corazones, pero aquello carecía de interés y se puso otra vez a reflexionar.
"Pues sí, yo también estoy sufriendo gravemente del tedio, y puesto que lo exige la razón, mi deber es librarme de él. ;Por qué no apagar la luz cuando no hay nada que ver, cuando el espectáculo resulta odioso. Pero ese empleado, ipor qué corre por el estribo? iQué necesidad tienen esos jóvenes del compartimiento vecino, de gritar y de reír? jSi todos son males e injusticias, mentira y fraude.!.
133
Antologias 3ro_26JUN.indd133
22/08/1810:36
Otros libros recomendados

¿Paita piñayetiri? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.

La huallata y el zorro. Cuento No. 22 · 2012
MINEDU
21 págs.

La fiesta de la Candelaria. Cuento No. 23 · 2012
MINEDU
15 págs.

La papa, tesoro de la tierra. Cuento No. 13 · 2012
MINEDU
13 págs.

Abecedario. Cuento No. 25 · 2012
MINEDU
18 págs.

Arojeitake ashitarori impoiji amabentakotirori aipatsite. Cuento No. 30 · 2012
MINEDU
17 págs.

Antami, antamijaniki abintantatsiri. Cuento No. 29 · 2012
MINEDU
17 págs.

¿Y Tú Qué Ves? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.
