Página — Literatura Sin nivel (pág. 76)
Solución no disponible aún
Esta página está en proceso de revisión.
Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2948 caracteres
compartido sus revelaciones—, el pukuj, es un espíritu. Invisible, va y viene,escuchando los deseos en el corazón del hombre. Y cuando quiere hacer daño vuelve el corazón de unos contra otros, tuerce las amistades, enciende la guerra. O seca las entrañas de las paridoras, de las que crían. O dice hambre y no hay bocado que no se vuelva ceniza en la boca del hambriento.
Antes, cuentan los ancianos memoriosos, unos hombres malcontentos con la sujeción a que el pukuj los sometía idearon el modo de arrebatarle su fuerza. En una red juntaron los tributos: pozol, semillas, huevos. Los depositaron a la entrada de la cueva donde el pukuj duerme. Y cerca de los bastimentos quedó un garrafón de posh, de aguardiente.
Cuando el pukuj cayó dormido, con los miembros fojos por la borrachera,los hombres se abalanzaron sobre él y lo ataron de pies y manos con gruesas sogas. Los alaridos del prisionero hacían temblar la raiz de los montes.Amenazas, promesas, nada le consiguió la libertad. Hasta que uno de los guardianes (por temor, por respeto iquién sabe?) cortó las ligaduras. Desde entonces el pukuj anda suelto y, ya en figura de animal, ya en vestido de ladino, se aparece. Ay de quien lo encuentra. Queda marcado ante la faz de la tribu y para siempre. En las manos temblorosas, incapaces de asir los objetos; en las mejillas exangües; en el extravío perpetuamente sobresaltado de los ojos conocen los demás su tremenda aventura. Se unen en torno suyo para defenderlo, sus familiares, sus amigos. Es inútil. A la vista de todos el señalado vuelve la espalda a la cordura, a la vida. Despojos del pukuj son los cadáveres de niños y jóvenes. Son los locos.
Pero Rominka no quería morir, no quería enloquecer. Los hijos, aún balbucientes, la reclamaban. El marido la queria. Y su propia carne, no importaba si marchita, si enferma, pero viva, se estremecía de terror ante la amenaza.
De nada sirve, Rominka lo sabía demasiado bien, de nada sirve huir.El pukuj está aquí y allá y ninguna sombra nos oculta de su persecución.iPero si nos acogiésemos a su clemencia?
La mujer cayó de rodillas. Después de colocar el cántaro en el suelo, suplicaba:jDueño del monte, apiádate de mí!
No se atrevía a escrutar la expresión del aparecido. Pero suponiéndola hostil insistía febrilmente en sus ruegos. Y poco a poco, sin que ella misma acertara a comprender por qué, de los ruegos fue resbalando a las confesiones. Lo que no había dicho a nadie, ni a sí misma, brotaba ahora como el chorro de pus de un tumor exprimido. Odios que devastaban su alma, consentimientos cobardes, lujurias secretas, hurtos tenazmente negados. Y entonces Rominka supo el motivo por el que ella, entre todos,había sido elegida para aplacar con su humillación el hambre de verdad de los dioses. El idioma salia de sus labios, como debe salir de todo labio humano, enrojecido de vergüenza. Y Rominka, al arrancarse la costra de
75
Antologias 3ro_26JUN.indd 75
22/08/1810:35
Otros libros recomendados

¿Paita piñayetiri? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.

La huallata y el zorro. Cuento No. 22 · 2012
MINEDU
21 págs.

La fiesta de la Candelaria. Cuento No. 23 · 2012
MINEDU
15 págs.

La papa, tesoro de la tierra. Cuento No. 13 · 2012
MINEDU
13 págs.

Abecedario. Cuento No. 25 · 2012
MINEDU
18 págs.

Arojeitake ashitarori impoiji amabentakotirori aipatsite. Cuento No. 30 · 2012
MINEDU
17 págs.

Antami, antamijaniki abintantatsiri. Cuento No. 29 · 2012
MINEDU
17 págs.

¿Y Tú Qué Ves? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.
