Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad

Página — Literatura Sin nivel (pág. 104)

📄 otro literatura 🎓 otro Referencia Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
Página 104
104 de 154
Página 104 de Arguedas, entre el fuego y el amor : textos seleccionados para estudiantes de Educación Básica · 2021
Anterior Página 104 / 154 Siguiente
literatura

Solución no disponible aún

Esta página está en proceso de revisión.

Pídela y la resolveremos antes. Sin registro.

¿Te fue útil esta página?
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 1916 caracteres

escoltado por dos frailes. Sus vestiduras blancas se destacaban entre los rebozos multicolores de las mujeres. Le hacian campo y entraba con cierta rapidez. Llegó junto al arco de la torre, frente a la chichera. Levantó el brazo derecho como para bendecirla; luego le habló. No podiamos oir la voz del Padre; pero por la expresión de la mujer comprendimos que le rogaba. Las mujeres guardaron silencio; y, poco a poco, el silencio se extendió a toda la plaza. Podia escucharse el caer del sol sobre el cuerpo de las mujeres, sobre las hojas destrozadas de los lirios del parque.. Oimos entonces las palabras del Padre. Habló en quechua.

-.No, hija. No ofendas a Dios. Las autoridades no tienen la culpa. Yo te lo digo en nombre de Dios.

—iY quién ha vendido la sal para las vacas de las haciendas?iLas vacas son antes que la gente, Padrecito Linares?

La pregunta de la chichera se escuchó claramente en el parque. La esquina que formaban los muros de la torre y del templo servian como caja de resonancia.

—jNo me retes, hija! jObedece a Dios!

—Dios castiga a los ladrones, Padrecito Linares —dijo a voces la chichera, y se inclinó ante el Padre.

El Padre dijo algo y la mujer lanzó un grito:

—jMaldita no, padrecito! jMaldición a los ladrones!

Agitó el brazo derecho, como si sacudiera una cuerda. Todas las campanas se lanzaron a vuelo, tocando nuevamente a rebato.

—jYastá! jAvanzo, avanzo! —gritó la chichera, en castellano.

Bajó del arco; dio un rodeo junto a los Padres, respetuosamente, y se dirigió a la esquina más próxima. La multitud le abriócampo. Las mujeres mayores, que eran también las más gordas,como las dueñas de las chicherias, formaron una especie de primera fila, a la izquierda y derecha de la cabecilla. Avanzaron hacia la esquina.

Se oyeron unos tiros.

—jNada, nada! jAvanzo, avanzo!—gritó la cabecilla.

— jAvanzo, avanzo!—repitió la multitud de mujeres.

—jAvanzo, avanzo!

104

Ad

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.