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Página — Literatura Sin nivel (pág. 105)

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Página 105 de Arguedas, entre el fuego y el amor : textos seleccionados para estudiantes de Educación Básica · 2021
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—jAvanzo, avanzo!

Fue ya el grito único que se repetia hasta la cola del tumulto.El grito corria como una onda en el cuerpo de una serpiente.

Los gendarmes que resguardaban la esquina fueron arrollados. No los golpearon. Eran humildes parroquianos de las chicherias, y dispararon al aire, levantando visiblemente el cañón del rifle al cielo. Les quitaron sus armas.

La mayoria de los colegiales y los curiosos huyeron al escuchar los primeros disparos. EI Markask'a no se asustó. Me miró dudando."iSeguimos?", me preguntó.

—Seguimos hasta el fin.

—Griten jAvanzo!—nos decian las mujeres.

Gritábamos a todo pulmón.

—jAhora sí! jValiente muchacho! jAvanzo, avanzo!

Al voltear una esquina, la última para llegar a la oficina del estanco de la sal, Antero me quiso arrastrar hacia afuera.

—jVámonos!—me dijo—. Es feo ir entre tanta chola.jVámonos! Ya es bastante para mataperradas.

—No—le dije—, veamos el final.jEl final, Markask'a!

La muchedumbre empezó a gritar con más furia. Se oyeron unas descargas menos resonantes y de pocos tiros. Antero escapó."Yo me voy.jNo soy solo! —me gritó al oido—. jTengo que cuidarla!"

Era cierto. En todas las casas debian de estar temblando a esa hora. ÉI no tenia miedo, lo vi en sus ojos. Al contrario, cuando hablóde protegerla y se lanzó fuera de la multitud, parecia que iba a enfrentarse a otra lucha mayor.

Se abrió camino, agachándose. Yo avancé más. Si era verdad que él iba a custodiar a su amada, cqué haria yo? Grité más alto,empujé hacia adelante. En las primeras filas se sentia un gran alboroto. Las piedras empezaron a sonar al caer sobre los postes, contra las rejas y las puertas de la Salinera. Se deshacian vidrios. Ya no dispararon más.

—jSangre! jSangre! —oí que decian en quechua, junto a las paredes de la Salinera.

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