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chozas en lo hondo de una quebrada, tras un cerro, junto a los montes negruzcos de los k'eñwales. En la puna alta, bajo el cielo nublado, en el silencio grande; ya sea cuando el aguacero empieza y los truenos y las nubes negras asustan y hacen temblar el corazón;ya sea cuando en el cielo alto y limpio vuelan cantando las k'ellwas y los ojos del viajero miran la lejania, pensativos ante lo grande del silencio; en cualquier tiempo, esas chukllas30 con su humo azul, con el ladrido de sus chaschas³1, con el canto de sus gallos, son un consuelo para los que andan de paso en la puna brava. En esos pueblos mandan los varayok's; allí no hay teniente, no hay gobernador, no hay juez, el varayok' es suficiente como autoridad. En esos pueblos no hay alborotos. Sólo cuando los mistis subian a las punas en busca de carne, y juntaban a las ovejas a golpe de zurriago y bala, para escoger a los mejores padrillos; entonces no más habia alboroto. Porque a veces los punarunas se molestaban y se reunian, llamándose de casa en casa, de estancia a estancia, con silbidos y wakawak'ras; se juntaban rabiando, rodeaban a los principales y a los chalos abusivos; entonces, corrian los mistis, o eran apedreados ahí mismo, junto a la tropa de ovejas. Después venia el escarmiento; cachacos uniformados en la puna, matando a indios viejos, a mujeres y mak'tillos³²; y el saqueo. Un tiempo quedaban en silencio las estancias y los pueblitos. Pero enseguida volvian los punarunas a sus hondonadas; prendian fuego en el interior de las chukllas y el humo azul revoloteaba sobre los techos: ladraban los perros, al anochecer, en las puertas de las casas; y por las mañanitas, las ovejas balaban, alegres, levantando sus hocicos al cielo,bajo el sol que reverberaba sobre los nevados. Años después, los indios viejos hacían temblar a los ninos contando la historia del escarmiento.
Los pichk'achuris fueron siempre verdaderos punarunas. Los otros ayllus también tenían estancias y comuneros en la puna, pero lo más de su gente vivia en el pueblo; tenían buenas tierras de sembrío junto a Puquio, y no querian las punas, casi les temian, como los mistis. Pichk'achuri era, y ahora sigue siendo, ayllu compartido entre puquianos y punarunas.
Casi de repente solicitaron ganado en cantidad de la costa, especialmente de Lima; entonces los mistis empezaron a quitar a los
30Chozas 31Perro pequeno 32Muchachos
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