Esa vez del huaico — Eleodoro Vargas Vicuña (Parte I)
Respuesta rápida
Cuento costumbrista. Sin ejercicios en esta página. Personaje central: don Teófilo (don Tofe) Navarro, sombrerero andino que desafiaba el peligro del huaico hasta que la tragedia ocurrió.
Solución — Página 158
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
ESA VEZ DEL HUAICO (1953) Eleodoro Vargas Vicuña (peruano)
I
Alrededor de don Teófilo Navarro no queda sino contagiador aire entristecido. Su casa, pura pampa quedó después del huaico —agua de mala entraña— que lo tumbó todo.
Los vecinos están medio que están nomás. La mitad se les fue tratando de levantar pared con la mirada y la otra mitad para consolarlo:
—Con un poco de voluntad, podrá usted levantarse de nuevo.
El caso fue así:
Todas las veces de susto le decían:
—Don Tofe, haga usted construir muro de piedra a su casa, no sea que el huaico...
Pero él se reía con suficiencia, y para decir algo por contestar, repetía:
—Que venga el huaico. Que me lleve. De resbaladera acabará la pena.
Lo decía por decir porque en el pueblo, con penas y todo, siempre somos felices.
Después que levantó su casa, en que hubo apurado trajín para terminar, luego de la techa, en que hubo demorado canto de no acabar con música y zapateo para afirmar el suelo, se hizo tranquilidad. Y como él lo dijo desafiador:
—Hasta que otro guapo se atreva, pared y techo contra viento y noche que revienten de impotencia.
Fabricaba y componía sombreros. A la puerta de su casa, aguja en mano, sombrero en horma, silbido y canto para rellenar hueco de tarde nostalgiosa, lo veíamos cumplir.
En el invierno paz, no en el verano. Medio que se quisquillaba don Tofe mirando temeroso el agua que crecía hasta engrosar el río. Decía:
—¡Eso es costumbre! ¿Habrá por qué temer?
Muchas veces la campana madrina de la iglesia, en talantalanes de peligro, anunciaba desbordera, y don Tofe, creído, corría que corría para ver. Allí estaba intactita la casa a la orilla del cauce.
La noche en que sucedió no podía ser, aunque se hubiese roto el brazo el sacristán o hubiera podido más y rompiera las campanas avisando. Era...
(continúa en página siguiente)
Glosario
- huaico (también huayco): aluvión o avalancha de lodo, piedras y agua que desciende por las quebradas andinas; fenómeno natural devastador en la sierra y costa peruana.
- pura pampa: quedó completamente vacío, arrasado; sin nada (uso popular andino).
- techa: techado, celebración al poner el techo a una casa recién construida.
- nomás: simplemente, nada más (uso coloquial andino).
- quisquillaba: se inquietaba, se ponía nervioso (dialectalismo).
- desbordera: desbordamiento del río.
- talantalanes: sonido repetido de campanas tocando a alarma.
- intactita: diminutivo afectivo de «intacta»; completamente intacta.
- en horma: sobre el molde con forma de cabeza usado para dar forma a los sombreros.
- cauce: lecho o canal por donde corre el río.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué es un huaico y por qué es peligroso en los Andes?
¿Por qué don Tofe no escuchaba las advertencias de sus vecinos?
¿Qué características del costumbrismo andino aparecen en este cuento?
¿Cómo usa Vargas Vicuña el lenguaje popular en su narrativa?
- • Conocimiento básico de geografía andina peruana (ríos, quebradas, fenómenos naturales)
- • Familiaridad con el cuento costumbrista hispanoamericano
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 1846 caracteres
ESA VEZ DEL HUAICO1 1953 ELEODORO VARGAS VICUNA (peruano) 9
I
Alrededor de don Teófilo Navarro no queda sino contagiador aire entristecido. Su casa, pura pampa quedó después del huaico—agua de mala entrañaque lo tumbó todo.
Los vecinos están medio que están nomás. La mitad se les fue tratando de levantar pared con la mirada y la otra mitad para consolarlo:
Con un poco de voluntad, podrá usted levantarse de nuevo.
El caso fue así:
Todas las veces de susto le decian:
—Don Tofe, haga usted construir muro de piedra a su casa, no sea que el huaico...
Pero él se reía con suficiencia, y para decir algo por contestar, repetía:
—Que venga el huaico. Que me lleve. De resbaladera acabará la pena.
Lo decía por decir porque en el pueblo, con penas y todo, siempre somos felices.
Después que levantó su casa, en que hubo apurado trajín para terminar,luego de la techa, en que hubo demorado canto de no acabar con música y zapateo para afirmar el suelo, se hizo tranquilidad. Y como él lo dijo desafiador:
—Hasta que otro guapo se atreva, pared y techo contra viento y noche que revienten de impotencia.
Fabricaba y componía sombreros. A la puerta de su casa, aguja en mano,sombrero en horma, silbido y canto para rellenar hueco de tarde nostalgiosa, lo veiamos cumplir.
En el invierno paz, no en el verano. Medio que se quisquillaba don Tofe mirando temeroso el agua que crecía hasta engrosar el río. Decía:
—jEso es costumbre! ;Habrá por qué temer?
Muchas veces la campana madrina de la iglesia, en talantalanes de peligro,anunciaba desbordera, y don Tofe, creído, corria que corria para ver. Allí estaba intactita la casa a la orilla del cauce.
La noche en que sucedió no podia ser, aunque se hubiese roto el brazo el sacristán o hubiera podido más y rompiera las campanas avisando. Era
1 Tomado de Vargas Vicuña (1975).
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