Los niños — fragmento (continuación)
Respuesta rápida
Fragmento narra la vida colectiva de niños en una institución: su solidaridad feroz, la animación misteriosa de sus objetos y los intentos fallidos de las maestras por descubrir el secreto interior de sus alumnos.
Solución — Página 154
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
Estaban unidos también por la violencia de los ademanes, por las risas simultáneas, por una solidaridad bulliciosa y subitamente triste que se refugiaba en los ojos, en el pelo lacio o levemente encrespado. Tan indisolublemente unidos, hubieran derrotado un ejército, una manada de lobos hambrientos, una peste, el hambre, la sed, o el cansancio aplicado que extermina a las civilizaciones.
En lo alto de un tobogán, no por maldad sino por frenesí, estuvieron a punto de matar a un niño, que se metió entre ellos. En una calle, bajo el entusiasmo admirativo de todos, un vendedor de flores ambulante por poco no pereció con su mercadería.
En los guardarropas, de noche, las faldas azul marino, tableadas, los pantalones, las blusas, la ropa interior áspera y blanca, los pañuelos se apretujaban en la oscuridad, con esa vida que les habían transmitido sus dueños, durante la vigilia. Los zapatos juntos, cada vez más juntos, formaban un ejército enérgico y organizado: caminaban tanto de noche sin ellos, como de día con ellos. Un barro espiritual se adhería a las suelas. ¡Ya bastante patéticos son los zapatos cuando están solos! El jabón que pasa de mano en mano, de boca en boca, de pecho en pecho, adquiría la forma de sus almas. ¡Jabones perdidos entre el dentífrico y los cepillos de uñas y dientes! ¡Todos iguales!
"La voz dispersa a los que hablan. Los que no hablan trasmiten su fuerza a los objetos que los circundan», dijo Fabia Hernández, una de las maestras; pero ni ella ni Lelia Isnaga ni Albina Romarín, sus colegas, penetraban en el mundo cerrado que a veces mora en el corazón de un hombre solo (que se defiende y que se entrega a su desventura o a su dicha). ¡Ese mundo cerrado moraba en el corazón de cuarenta niños! Ellas, por amor a su trabajo, con suma dedicación, querían sorprender el secreto. Sabían que un secreto puede ser venenoso para el alma. Las madres lo temen para sus hijos; por hermoso que sea, piensan, ¡quién sabe qué víboras atesora!
Querían sorprenderlos. Encendían las luces de los dormitorios intempestivamente, con el pretexto de revisar el techo donde una cañería se había roto, o con el de cazar lauchas* que habían invadido las dependencias principales; con el pretexto de imponer silencio interrumpían los recreos, diciendo que la bulla molestaba a algún vecino enfermo o la ceremonia de algún velorio; con el pretexto de vigilar la conducta religiosa, entraban en la capilla, donde el misticismo exacerbado permitía en raptos de amor divino la articulación de palabras desmembradas, pero estruendosas y difíciles, frente a las llamas de los cirios que iluminaban los rostros herméticos.
Los niños, como pájaros aleteando, irrumpían en los cinematógrafos o en los teatros o en alguna función de beneficencia, pues tenían oportunidad de divertirse o de distraerse con espectáculos pintorescos. Las cabezas giraban de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, al mismo tiempo, revelando la plenitud de la simulación.
*Lauchas: ratones.
Glosario
- lauchas: ratones (término regional rioplatense).
- tableadas: con pliegues o tablas (referido a las faldas).
- herméticos: cerrados, impenetrables.
- intempestivamente: de manera inoportuna, fuera de tiempo.
- exacerbado: intensificado al extremo.
- raptos: momentos de éxtasis o arrebato.
- frenesí: agitación intensa, entusiasmo desmedido.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué simbolizan los objetos (zapatos, jabón, ropa) en el fragmento?
¿Por qué las maestras no pueden descubrir el secreto de los niños?
¿Qué recursos literarios usa el autor para describir la unidad de los niños?
¿Qué significa «la plenitud de la simulación» al final del fragmento?
¿Cómo se relaciona la vigilancia de las maestras con el tema de la infancia?
- • Conocer nociones básicas de narrativa: narrador, personajes, ambiente.
- • Identificar figuras retóricas: metáfora, personificación, hipérbole.
- • Ver páginas anteriores del fragmento para contexto completo del relato.
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2988 caracteres
Estaban unidos también por la violencia de los ademanes, por las risas simultáneas, por una solidaridad bulliciosa y subitamente triste que se refugiaba en los ojos, en el pelo lacio o levemente encrespado. Tan indisolublemente unidos,hubieran derrotado un ejército, una manada de lobos hambrientos, una peste, el hambre, la sed, o el cansancio aplicado que extermina a las civilizaciones.
En lo alto de un tobogán, no por maldad sino por frenesí, estuvieron a punto de matar a un niño, que se metió entre ellos. En una calle, bajo el entusiasmo admirativo de todos, un vendedor de fores ambulante por poco no pereció con su mercaderia.
En los guardarropas, de noche, las faldas azul marino, tableadas, los pantalones, las blusas, la ropa interior áspera y blanca, los panuelos se apretujaban en la oscuridad, con esa vida que les habían transmitido sus duenos,durante la vigilia. Los zapatos juntos, cada vez más juntos, formaban un ejército enérgico y organizado: caminaban tanto de noche sin ellos, como de dia con ellos. Un barro espiritual se adhería a las suelas. jYa bastante patéticos son los zapatos cuando están solos! El jabón que pasa de mano en mano,de boca en boca, de pecho en pecho, adquiria la forma de sus almas. jJabones perdidos entre el dentífrico y los cepillos de uñas y dientes! jTodos iguales!
"La voz dispersa a los que hablan. Los que no hablan trasmiten su fuerza a los objetos que los circundan》, dijo Fabia Hernández, una de las maestras; pero ni ella ni Lelia Isnaga ni Albina Romarín, sus colegas,penetraban en el mundo cerrado que a veces mora en el corazón de un hombre solo (que se defiende y que se entrega a su desventura o a su dicha). jEse mundo cerrado moraba en el corazón de cuarenta niños! Ellas, por amor a su trabajo, con suma dedicación, querían sorprender el secreto. Sabían que un secreto puede ser venenoso para el alma. Las madres lo temen para sus hijos; por hermoso que sea, piensan, iquién sabe qué víboras atesora!
Querían sorprenderlos. Encendian las luces de los dormitorios intempestivamente, con el pretexto de revisar el techo donde una cañeria se había roto, o con el de cazar lauchas² que habían invadido las dependencias principales; con el pretexto de imponer silencio interrumpían los recreos,diciendo que la bulla molestaba a algún vecino enfermo o la ceremonia de algún velorio; con el pretexto de vigilar la conducta religiosa, entraban en la capilla, donde el misticismo exacerbado permitía en raptos de amor divino la articulación de palabras desmembradas, pero estruendosas y dificiles,frente a las llamas de los cirios que iluminaban los rostros herméticos.
Los niños, como pájaros aleteando, irrumpían en los cinematógrafos o en los teatros o en alguna función de beneficencia, pues tenían oportunidad de divertirse o de distraerse con espectáculos pintorescos. Las cabezas giraban de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, al mismo tiempo,revelando la plenitud de la simulación.
2 Lauchas: ratones.
152
Otros libros recomendados

El muñeco de brea. Cuento No. 16 · 2012
MINEDU
17 págs.

¿Paita piñayetiri? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.

La huallata y el zorro. Cuento No. 22 · 2012
MINEDU
21 págs.

La fiesta de la Candelaria. Cuento No. 23 · 2012
MINEDU
15 págs.

La papa, tesoro de la tierra. Cuento No. 13 · 2012
MINEDU
13 págs.

Abecedario. Cuento No. 25 · 2012
MINEDU
18 págs.

Arojeitake ashitarori impoiji amabentakotirori aipatsite. Cuento No. 30 · 2012
MINEDU
17 págs.

Antami, antamijaniki abintantatsiri. Cuento No. 29 · 2012
MINEDU
17 págs.
