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Página — Comunicacion 2° Secundaria (pág. 33)

📄 otro comunicacion 🎓 secundaria · 2° Secundaria Perú 🇵🇪 PE 🗣 Español
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Página 33 de Fichas de aprendizaje de Comunicación 2 · 2024
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champucera. A las ocho el heladero y el barquillero.

Aún a las nueve de la noche, junto con el toque de cubrefuego, el animero o sacristán de la parroquia salia con capa colorada y farolito en mano pidiendo para las ánimas benditas del purgatorio o para la cera de Nuestro Amo. Este prójimo era el terror de los niños rebeldes para acostarse.

Ten en cuenta

Uno de los usos de la cursiva utilizado por Ricardo Palma en sus Tradiciones sirve para resaltar las palabras que sugirió a la Real Academia de la Lengua Española introducir en el diccionario.

Después de esa hora, era el sereno del barrio quien reemplazaba a los relojes ambulantes, cantando,entre piteo y piteo:"iAve Maria Purísima!iLas diez han dado!iViva el Perú, y sereno!". Que eso sí, para los serenos de Lima,por mucho que el tiempo estuviese nublado o lluvioso, la consigna era declararlo isereno!Y de sesenta en sesenta minutos se repetía el canticio hasta el amanecer.

Y hago caso omiso de innumerables pregones que se daban a una hora fija.

iAh, tiempos dichosos! Podia en ellos ostentarse por pura chamberinada un cronómetro; pero para saber con fijeza la hora en que uno vivia, ningún reloj más puntual que el pregón de los vendedores. Ese sí que no discrepaba pelo de segundo ni habia para qué limpiarlo o enviarlo a la enfermeria cada seis meses.iY luego la baratura! Vamos; si cuando empiezo a hablar de antiguallas se me va el santo al cielo y corre la pluma sobre el papel como caballo desbocado.Punto a la digresión, y sigamos con nuestro insurgente ollero.

Apenas terminaba su pregón en cada esquina, cuando salian a la puerta todos los vecinos que tenian necesidad de utensilios de cocina.

Pedro Manzanares, mayordomo del señor Luna Pizarro, era un negrito retinto,con toda la lisura criolla de los budingas y mataperros de Lima, gran decidor de desvergüenzas, cantador, guitarrista y navajero, pero muy leal a su amo y muy mimado por este. Jamás dejaba de acudir al pregón y pagar un real por una olla de barro; pero al dia siguiente volvia a presentarse en la puerta,utensilio en mano, gritando:"Oiga usted, so cholo ladronazo, con sus ollas que se chirrean toditas... Ya puede usted cambiarme esta que le compré ayer, antes de que se la rompa en la tutuma para enseñarlo a no engañar al marchante.iPedazo de pillo!".

El alfarero sonreia como quien desprecia injurias, y cambiaba la olla.

Y tanto se repitió la escena de compra y cambio de ollas y el agasajo de palabrotas, soportadas siempre con paciencia por el indio, que el barbero de la esquina, andaluz entrometido, llegó a decir una mañana:

—iCórcholis! iVaya con el cleriguito para cominero! Ni yo, que soy un pobre de hacha, hago tanta alharaca por un miserable real. iRecórcholis! Oye, macuito.Las ollas de barro [...] se toman sin lugar a devolución, y el que se lleva chasco icontracórcholis! [...] ni chista ni mista y se aguanta el clavo, sin molestar con gritos y lamentaciones al vecindario.

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Ficha2

2.° grado de secundaria

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