Tómate unos minutos para pensar en lo siguiente: a) ¿Cómo eres físicamente? b) ¿Cómo es tu forma de ser?
¿Cómo eres físicamente? Piensa en tu color de cabello y piel, la forma de tus ojos y cara, tu altura y peso.
- Observa tu cabello: color (negro, castaño, rubio, rojizo), longitud y textura.
- Observa tu piel: tono (claro, moreno, oscuro) y marcas o características propias.
- Observa la forma de tus ojos (grandes, pequeños, rasgados) y de tu cara (redonda, alargada).
- Mide o estima tu altura y tu peso, y compáralos con los de tus compañeros.
- Anota en tu cuaderno 3 o 4 rasgos físicos que te caracterizan y que te diferencian de los demás.
Respuesta orientativa: Ejemplo: "Tengo el cabello castaño y liso, los ojos grandes y marrones, la cara redonda; mido 1,20 m y peso 25 kg. Somos distintos en apariencia y eso es normal".
¿Cómo es tu forma de ser? Reflexiona sobre si eres alegre, triste, enojón, amable, bromista, tolerante, distraído o de alguna otra manera.
- Revisa la lista de adjetivos: alegre, triste, enojón, amable, bromista, tolerante, distraído.
- Selecciona los tres que mejor te describen la mayor parte del tiempo.
- Piensa en una situación reciente donde mostraste cada uno de esos rasgos.
- Identifica también un rasgo que te gustaría trabajar (por ejemplo, ser más tolerante).
- Escribe tu descripción: "Soy una persona alegre y bromista, pero a veces distraída".
Respuesta orientativa: Ejemplo: "Soy alegre, amable y bromista; a veces me enojo rápido, así que quiero practicar la tolerancia".
Cada estudiante describe por escrito sus rasgos físicos y de personalidad, reconociendo que sus diferencias respecto a los demás son únicas y valiosas para la convivencia.





