Con ayuda de un familiar, consigue los materiales que utilizarás para practicar yoga: a) un tapete, una toalla o un cartón largo donde puedas recostarte; b) ropa deportiva cómoda; c) agua para hidratarte.
- Revisa en casa si tienes un tapete de yoga; si no, busca una toalla grande o un cartón largo (por ejemplo, el de una caja desarmada) donde quepas acostado/a.
- Verifica que la superficie esté limpia y sea plana, para recostarte con comodidad y sin riesgo de resbalarte.
- Coloca el material elegido en un lugar con espacio libre, probando que te quepa el cuerpo completo al estirarte.
Un tapete, una toalla o un cartón largo y plano donde recostarte.
- Elige ropa que no te apriete y que te permita mover brazos y piernas con libertad (ej. pantalón y camiseta deportiva).
- Evita cinturones, mochilas pesadas o zapatos con cordones, ya que dificultan las posturas.
- Prueba algunas posturas básicas (estar de pie, agacharte, estirarte) para confirmar que la ropa no te limita.
Ropa deportiva cómoda que permita moverte con libertad.
- Llena una botella con agua limpia antes de la sesión.
- Toma sorbos pequeños antes de empezar y durante los descansos, sin beber grandes cantidades de golpe.
- Reposiciona la botella cerca de tu tapete para hidratarte cuando lo necesites.
Pregunta de punto de partida (orientativa): ¿Qué sucede cuando no se tiene un buen estado de ánimo? Cuando el ánimo es negativo, cuesta más concentrarse, podemos irritarnos con facilidad y tomamos decisiones menos acertadas. Actividades como el yoga ayudan a respirar con calma y a regular las emociones para relacionarnos mejor con los demás.
Agua para hidratarte durante y después de la práctica.




