Sentados en círculo de diálogo, con acompañamiento de la maestra o el maestro, contesten: a) ¿Cómo se sintieron al trabajar en pequeñas comunidades y hacer la lectura dramatizada? b) ¿A qué problemas se enfrentaron? c) ¿Qué harían diferente?
- Recordar el momento en que se organizaron en equipos pequeños para repartir los personajes del guion.
- Identificar emociones vividas: alegría al actuar, nervios al leer frente a otros, orgullo al terminar la escena.
- Expresarlas con una frase clara y respetuosa, por ejemplo: "Me sentí nervioso al inicio, pero contento cuando mis compañeros aplaudieron".
Respuesta orientativa: Me sentí emocionado y un poco nervioso al leer mi personaje frente al grupo; trabajar en comunidad me dio confianza porque mis compañeros me apoyaron y corregimos juntos la entonación.
- Pensar en los obstáculos concretos del proceso: no coincidir en horarios, olvidar el guion, leer con voz muy baja.
- Distinguir problemas de organización (reparto de tareas) y de expresión (volumen, entonación, mímica).
- Mencionar al menos dos y explicar cómo afectaron el trabajo.
Respuesta orientativa: Nos enfrentamos a que algunos compañeros faltaban y no podíamos ensayar completos, y a que al leer en voz alta nos trabábamos porque no habíamos practicado la entonación ni los signos de admiración del guion.
- Proponer cambios realizables: ensayar con anticipación, asignar un responsable del guion, usar un cronómetro.
- Expresarlos como acciones concretas y no como quejas.
- Compartirlos en el círculo para que el grupo los apruebe.
Respuesta orientativa: Haríamos diferente los ensayos: practicaríamos dos veces por semana con un responsable que cuide el guion, marcaríamos las pausas y los signos de exclamación, y grabaríamos un ensayo para escucharnos y mejorar el volumen y la expresión corporal.









