Por su parte, Sor Juana Inés dela Cruz, en uno de sus autos sacramentales publicado en 1689, El divino Narciso, alude al tema de la conquista de América y a las tradiciones de los pueblos nativos del continente, aunque este temna no era popular en la literatura de su tiermpo.Sor Juana aprovecha un rito azteca en honor a Huitzilopochtli, representado por un tocotín o danza popular, y la ranera en la que ella entendió la fiesta de Tóxcatl, una de las rmás irmportantes en el calendario solar de los rmexicas, para
introducir la veneración a la Eucaristía y ligar las creencias antiguas con el catolicismo hispánico. De modo contrario a la costumbre de la literatura colonial, sor Juana no representa a los indigenas cormo seres irracionales y salvajes, y en algunas partes denuncia el mmaltrato del que son objeto.
Piedra del So1o Calendario Azteca.
Las politicas conservacionistas de la historia antigua de México nacen durante el siglo xviiI con el descubrirmiento de la Piedra del Sol (Calendario Azteca) y la Coatlicue, bajo la Plaza de Armas en 1790, hecho que refiere don Antonio de León y Gama en su texto publicado en 1792 y cuya segunda edición dio a conocer Carlos María Bustamante con el apoyo de Lucas Alarnán,en 1832. En su ermperio por descifrarlosjeroglífi cos labrados porlos mexicas, José Ignacio Borunda integró una colección de antigüedades rnexicanas.
La inclinación por los espacios intesino cormo un lugar de trabajo y de sobrevivencia, llevó a Luis Torres Tunón, diácono de la Catedral, junto con su tío el chantre Luis Antonio Torres y su hermano Cayetano Antonio, a forrmar una amplia biblioteca,en elcostado oeste dela Catedral,
Fray Servando Teresa de Mier,en 1794,intentó rmostrar que el culto guadalupa.no incluía o contenía la historia de la
L antigua Tonantzin, a quien se le rendia culto en un termplo ubicado en el cerro del Tepeyac,donde apareció en 1531. Tarmbién sustentó que los rmexicas eran cristianos antes de 1519, lo que le costó ir a prisión.
Nuestros saberes. México, grandeza y diversidad
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