De manera individual, sin olvidar que eres parte de una comunidad, lee las siguientes historias donde se relatan situaciones que les ocurren a niñas y niños.
- Lectura del primer testimonio: Mateo, 9 años, Mexicali, cuenta que al caerse y llorar su papá le dijo que no era "niñita" para lloriquear y que debía aguantar "como los hombres".
- Lectura del segundo testimonio: Marina, 10 años, Aguascalientes, cuenta que quiso aprender la danza "Los ferrocarrileros", pero le dijeron que es un baile exclusivo de hombres porque representa trabajo y esfuerzo.
- Identificación del problema común: en ambos relatos se asignan emociones, actividades o conductas según el sexo (llorar = niñas; bailar esa danza = hombres).
- Reflexión: los estereotipos de género limitan lo que cada persona puede sentir, aprender o hacer, y afectan por igual a niños y niñas.
- Registro personal: en las líneas punteadas de cada recuadro se escribe qué opina cada estudiante sobre la situación narrada.
Respuesta orientativa: Ambos testimonios muestran que en la comunidad todavía se cree que hay cosas "de niñas" y cosas "de niños". Mateo no debería ser regañado por llorar, porque sentir tristeza o dolor es humano y no tiene género. Marina tiene derecho a aprender la danza que le gusta, pues las tradiciones y los oficios pueden ser practicados por cualquier persona. Reconocer estos estereotipos es el primer paso para construir una comunidad más justa e igualitaria.


