De manera colectiva, siendo solidarios, dialoguen para conocer lo que saben sobre los pueblos originarios y afrodescendientes en su comunidad.
¿Existen o existieron pueblos originarios en su comunidad?
- Se identifica la comunidad o localidad donde vive el grupo (colonia, pueblo, ciudad).
- Se recuerda si en ella hay barrios, calles o familias con nombres en lenguas indígenas (por ejemplo, Xochimilco, Coyoacán, Tláhuac).
- Se reconoce que en casi todo México existieron y existen pueblos originarios, aunque a veces ya no se hable la lengua.
Respuesta orientativa: Sí. En la mayoría de las comunidades de México existen o existieron pueblos originarios; por ejemplo, en la Ciudad de México y el centro del país habitaron y habitan pueblos nahuas, otomíes, mazahuas y matlatzincas, entre otros.
¿Cuáles son o eran?
- Se nombran los pueblos que el grupo conoce de su región.
- Se distinguen los que aún viven en la comunidad de los que solo dejaron huella en el nombre del lugar.
- Se anotan los nombres correctamente.
Respuesta orientativa: Depende de la región. Ejemplos frecuentes: nahuas, mayas, otomíes (hñähñu), mazahuas, purépechas, mixtecos, zapotecos, rarámuris y, en la costa, afromexicanos.
¿Qué lengua hablan o hablaban?
- Se asocia cada pueblo con su lengua.
- Se reconoce que muchas lenguas están en riesgo porque pocas personas las hablan.
- Se valora que México es un país plurilingüe.
Respuesta orientativa: Los nahuas hablan náhuatl; los mayas, maya; los otomíes, hñähñu; los mixtecos, mixteco; los zapotecos, zapoteco; los purépechas, purépecha. Los pueblos afrodescendientes hablan español y conservan tradiciones de origen africano.
Reflexión final
Respuesta orientativa: Conocer el origen de los pueblos originarios y afrodescendientes ayuda a entender por qué en México ha existido desigualdad e injusticia. Reconocerlo permite cuestionar prejuicios y proponer formas más inclusivas y respetuosas de convivir en la escuela y en la comunidad.

