De manera individual y sin olvidar que eres parte de una comunidad, imagina que eres un globo que se infla cada vez que convives con tu familia.
Poco a poco inhala por la nariz hasta que tu abdomen se infle al punto máximo.
- Siéntate con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo.
- Coloca una mano sobre el abdomen y otra sobre el pecho.
- Inhala lentamente por la nariz contando hasta 4, dirigiendo el aire hacia el abdomen.
- Verifica que la mano del abdomen suba mientras la del pecho casi no se mueve.
- Mantén el aire un instante sin forzar; el abdomen queda inflado al máximo, como un globo.
Respuesta orientativa: El abdomen se expande de forma visible y relajada; la respiración diafragmática activa la calma y permite sentir la convivencia familiar como algo que "llena" y da seguridad.
Para que el globo no reviente, deja salir el aire en el doble de tiempo que hiciste al inhalar (exhala por la nariz).
- Cierra suavemente los labios y exhala por la nariz contando hasta 8 (el doble de 4).
- Deja que el abdomen se desinfle poco a poco, sin empujar el aire con fuerza.
- Repite el ciclo inhalar 4 / exhalar 8 unas tres veces.
- Al terminar, nota cómo el cuerpo se relaja y la mente se serena.
Respuesta orientativa: Exhalar el doble de tiempo evita la tensión y enseña que en la convivencia también hay que soltar y escuchar; así el "globo" familiar no revienta y se mantiene una sana convivencia.










