Reunidos en familia, inventen el mejor avión de papel: tal vez el más veloz, el que se mantenga más tiempo en el aire o el que vuele más alto.
- Definan primero el criterio de "mejor" (velocidad, permanencia en el aire o altura); el pensamiento divergente exige pensar muchas posibilidades antes de elegir.
- Anoten todas las ideas que se les ocurran sin censurarlas: cantidad de dobleces, forma del morro, tamaño de las alas, ángulo de éstas, material del papel, equilibrio del centro de gravedad, etc.
- Descarten las ideas poco viables y conservan las más prometedoras para probarlas.
Respuesta: Elaboran una lista amplia de opciones de diseño y eligen las más viables para construir el avión de papel.
Propongan ideas: distintos dobleces, agregar pequeños detalles, recortar, medir, probar.
- Prueban al menos tres dobleces distintos (por ejemplo, doblez simple, doblez en V y doblez con nariz pesada).
- Recortan o agregan pequeños detalles: alerones, bordes en los bordes posteriores de las alas, contrapeso en la nariz.
- Miden con regla el largo total y la envergadura de cada versión y comparan resultados.
- Lanzan cada versión en las mismas condiciones (misma altura, misma fuerza) y registran qué tan lejos, alto o tiempo vuela.
Presentan de 3 a 5 versiones del avión con dobleces, recortes y detalles variados, con medidas y resultados de cada prueba.
Expliquen el porqué de las propuestas.
- Revisan cada idea y la relacionan con su efecto observado en el vuelo.
- Justifican: por ejemplo, "la nariz con contrapeso mantiene el equilibrio y evita que el avión se gire"; "las alas más amplias aumentan la sustentación y el tiempo en el aire".
- Relacionan la justificación con el pensamiento divergente: cada opción es una posibilidad distinta que se analizó de manera original.
Explican que cada diseño se eligió porque su forma, doblez o detalle modifica la velocidad, el tiempo de vuelo o la altura, según el objetivo buscado.




