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La prevención de situaciones de riesgo en los adolescentes debe considerarse una prioridad en todos los espacios de convivencia. De manera ideal, el primer lugar donde cualquier ser humano debe sentirse protegido, cuidado y amado es el entorno familiar; sin embargo, no siempre es así y, por lo tanto, la escuela es el ambiente alternativo donde la población más joven puede convivir en una condición de prevención de riesgos de todo tipo.
Promover y procurar el cuidado de uno mismo y del otro requiere un adecuado nivel de autoestima. Dialogar con claridad y confianza entre los jóvenes y los adultos puede lograr espacios amigables donde se genere una buena convivencia y se contribuya a la prevención de situaciones de riesgo.
Para prevenir situaciones de riesgo de accidentes, adicciones, violencias y fenómenos naturales, es necesario tomar medidas preventivas en diferentes ámbitos, incluyendo el personal, familiar, comunitario y medioambiental.
Es importante educar y concientizar a las personas sobre los diferentes riesgos y las formas de prevenirlos. Esto puede hacerse a través de charlas, talleres, campañas publicitarias y otros medios. También es de suma importancia fomentar hábitos saludables como una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular, dormir lo suficiente y evitar el consumo de drogas y alcohol.
Asimismo, fortalecer las relaciones familiares puede ayudar a prevenir situaciones de riesgo, ya que los miembros de la familia pueden proporcionarse apoyo y protección de manera mutua. También es importante supervisar las actividades de los hijos y estar atentos a los cambios en su comportamiento.






