Saltar al contenido
MisLibrosTexto
Ad
Colección Nanahuatzin. Múltiples lenguajes.   Libro de Educación Secundaria Grado 3°  Ciclo Escolar 2025 - 2026

Fragmento narrativo: Vaca Alegre y la larva

📄 teoria lengua-y-literatura 🎓 bachillerato · 3° Secundaria México 🇲🇽 MX 🗣 Español
Página 10
10 de 163
Página 10 de Colección Nanahuatzin. Múltiples lenguajes.   Libro de Educación Secundaria Grado 3°  Ciclo Escolar 2025 - 2026
Anterior Página 10 / 163 Siguiente

Respuesta rápida

El texto narra un pacto sobrenatural: el narrador acepta una larva con la cara de su hija para protegerla, y ocho meses después alimenta al ser con huesos humanos.

📚 theory lengua-y-literatura ⭐⭐⭐ Dificultad 3/5 ⏱ 5 min lectura

Solución — Página 10

Colección Nanahuatzin. Múltiples lenguajes. Libro de Educación Secundaria Grado 3° Ciclo Escolar 2025 - 2026

Análisis del fragmento

El texto pertenece a un relato de ficción (terror o ciencia ficción) narrado en primera persona. Se distinguen tres momentos:

  1. El escape y la revelación: el narrador intenta cerrar una puerta sin perilla, sigue a Vaca Alegre y descubre que no puede matar al ser que está tras la puerta de la flor. Vaca Alegre le explica que el ser se alimenta de niños o adultos y que, si no come, destruye a quienes lo han visto.
  2. El pacto: Vaca Alegre ofrece al narrador convertirse en "proveedor". Le entrega una larva que tiene la apariencia de su hija Xime. El narrador acepta llevarla a casa y esconderla.
  3. Ocho meses después: Xime está sana. Ale le pregunta por qué quiere tantos huesos. El narrador revela que los huesos son los restos de José Vaca Alegre, a quien alimentó con carne.

Respuesta orientativa: El fragmento explora el miedo, la culpa y el sacrificio. El narrador acepta un pacto para proteger a su hija, pero debe alimentar a un ser con restos humanos. La larva con la cara de Xime simboliza la sustitución y la pérdida de identidad. El final sugiere que el narrador ha asumido plenamente su rol de proveedor, con consecuencias morales graves.

Contenido de la página

Mientras seguía a Vaca Alegre a la puerta, miré hacia el piso: estaba lleno de un polvo amarillento y pedazos calcáreos.

—Ciérrala —me dijo.

La puerta no tenía perilla, así que la tomé del filo y la jalé hacia afuera, pero no se movió. Vaca Alegre ya estaba a mitad del pasillo. Caminé hacia él para explicarle, para matarlo, pensaba la parte más consciente de mí, y en cuanto salí del cuarto, se cerró la puerta.

Pensé que teníamos que regresar y matar a lo que había tras la puerta de la flor, tal como Mirna y yo íbamos a hacerlo antes de que él nos interrumpiera. Vaca Alegre se rio.

—¿Quieres salvar a tu niña?

Yo pensé que no sólo a ella, sino a todxs los niños de la sala, que debíamos acabar con lo que fuera que hubiera en el cuarto.

—Hija, no se puede matar. Mirna lo iba a alimentar contigo, ¿sí entiendes? Si no hay niños, se le dan adultos. Si no le damos nada, se muere, pero antes de eso nos destruye a todxs los que ya lo vimos. Nos vuelve locos. ¿Te das cuenta? Tú ya lo viste también. ¿Todavía quieres salvar a tu niña? Él siente con qué intención vienes. Nos lee y nos maneja sin problemas, nos da un poco de sus capacidades también —dijo esto señalándose la cabeza.

—Si aceptas, puedes volverte un proveedor como yo, puedes llevarte incluso una de sus larvas a tu casa y tu niña nunca volverá a estar en peligro, el que seas un proveedor cobija a tu familia.

No me di cuenta de en qué momento puso la larva en mis brazos. Era pequeña, como Xime. Tenía su misma carita.

—¿Cómo las voy a distinguir? ¿Cómo me la voy a llevar sin que Ale se dé cuenta?

—Ahorita la distingues, ¿no? Sabes que no es tuya. Él también lo va a saber, pero no va a creerlo. Llévatela ahorita. Yo te cuido a la de verdad en lo que regresas. Guárdala en un clóset o bajo la cama.

Ya pasaron ocho meses de eso. Xime está sana y fuerte jugando en la sala. Ale me ve por la ventana, sale, me alcanza y me pregunta:

—¿Para qué quieres tantos huesos? ¿Vas a hacer un caldo?

Lo volteo a ver del mismo modo que Mirna me miró en el hospital. Me llevará un tiempo explicarle que lo que llevo en la charola son los huesos que dejó el ser al que alimenté con la carne de José Vaca Alegre.

Glosario (4)

calcáreo
Que contiene cal o tiene sus propiedades.
larva
Estado juvenil de algunos animales, especialmente insectos.
proveedor
Persona que suministra algo, en este contexto, alimento al ser.
charola
Bandeja para transportar objetos o alimentos.

Preguntas para practicar

¿Qué simboliza la larva con la cara de Xime?

Simboliza la sustitución y el sacrificio: el narrador entrega una parte de su humanidad y acepta una copia para proteger a su hija real. También representa la culpa y la pérdida de identidad.

¿Por qué el narrador alimenta al ser con la carne de José Vaca Alegre?

Porque ha asumido su rol de proveedor y debe mantener al ser saciado para evitar que destruya a su familia. Es una consecuencia del pacto y una muestra de hasta dónde llega su degradación moral.

Temas y conceptos clave

Literatura de terrorNarrativa contemporáneaPacto sobrenaturalNarrador en primera personaConflicto internoCulpaSacrificioIdentidad
¿Te fue útil esta página?

Figuras de la página (2)

Ilustración de dos manos sosteniendo una larva amarilla enrollada.
Figura 1 image
Ilustración de una mujer de espaldas frente a un hombre con bata blanca y lentes.
Figura 2 image

Preguntas que la gente también hace

¿Qué significa el pacto con Vaca Alegre?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Por qué la larva tiene la cara de Xime?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
¿Qué consecuencias tiene alimentar al ser?
Consulta la solución completa arriba o explora el libro entero para temas relacionados.
📌 Antes de leer esto
  • • Comprensión lectora de textos narrativos
  • • Identificación de narrador y personajes
Siguiente tema sugerido
Análisis de personajes y conflicto en el relato
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2274 caracteres

Mientras seguia a Vaca Alegre a la puerta, miréhacia el piso: estaba lleno de un polvo amarillento y pedazos calcáreos.

—Ciérrala —me dijo.

La puerta no tenia perilla, así que la tomé del filo y la jalé hacia afuera, pero no se movió. Vaca Alegre ya estaba a mitad del pasillo. Caminé hacia él para explicarle, para matarlo, pensaba la parte más consciente de mí, y en cuanto salí del cuarto, se cerró la puerta.

Pensé que teniamos que regresar y matar a lo que habia tras la puerta de la flor, tal como Mirna y yo ibamos a hacerlo antes de que él nos interrumpiera. Vaca Alegre se rio.

—jQuieres salvar a tu nina?

Yo pensé que no sólo a ella, sino a todxs los niños de la sala, que debiamos acabar con lo que fuera que hubiera en el cuarto.

—Hija, no se puede matar. Mirna lo iba a alimentar contigo, isí entiendes? Si no hay ninos, se le dan adultos. Si no le damos nada, se muere, pero antes de eso nos destruye a todxs los que ya lo vimos. Nos vuelve locos. jTe das cuenta? Tú ya lo viste también. jTodavia quieres salvar a tu nina? Él siente con qué intención vienes. Nos lee y nos maneja sin problemas, nos da un poco de sus capacidades también—dijo esto señalándose la cabeza.

—Si aceptas, puedes volverte un proveedor como yo, puedes llevarte incluso una de sus larvas a tu casa y tu nina nunca volverá a estar en peligro,el que seas un proveedor cobija a tu familia.

No me di cuenta de en qué momento puso la larva en mis brazos. Era pequeña, como Xime. Tenía su misma carita.

—iCómo las voy a distinguir? iCómo me la voy a llevar sin que Ale se dé cuenta?

—Ahorita la distingues, jno? Sabes que no es tuya. Él también lo va a saber, pero no va a creerlo.Llévatela ahorita. Yo te cuido a la de verdad en lo que regresas. Guárdala en un clóset o bajo la cama.

Ya pasaron ocho meses de eso. Xime está sana y fuerte jugando en la sala. Ale me ve por la ventana,sale, me alcanza y me pregunta:

—jPara qué quieres tantos huesos?jVas a hacer un caldo?

Lo volteo a ver del mismo modo que Mirna me miró en el hospital. Me llevará un tiempo explicarle que lo que llevo en la charola son los huesos que dejó el ser al que alimenté con la carne de José Vaca Alegre.

9

![](page=0,bbox=[86, 1019, 595, 1366])

GimennaShiafi

![](page=0,bbox=[631, 122, 1130, 558])

Ad

Páginas cercanas

Otros libros recomendados

Ver todos →
Ad

Usamos cookies propias y de terceros para personalizar contenido, mostrar publicidad y analizar el tráfico. Las cookies necesarias siempre están activas.