Entramos y no pude ver casi ningún equipo, pues me guiaba con ansias hacia la 3, una pequeña salita que habia al fondo. Era, evidentemente,el orgullo del museo.
—Entre. Disfrute. Seguro saldrá fascinado.
No puedo describirles la sensación de pasar por la 3. Siempre me habia encantado la teoria de conjuntos, construir todos los números a partir del vacio; todo tan abstracto que nunca me hubiera imaginado que se pudiera construir algo como la 3.
Me venian miles de ideas a la cabeza. jNo se podria construir la sala de Los Naturales, coloquialmente conocida como la Aleph-cero? La única forma de entrar seria por el vacio o por algún punto intermedio.nunca por el final. Pero recorrerla completa... jY una para los Reales?Qué emocionante. Aunque me quedaba la sensación de haber sido estafado, de un juego de espejos, de haber"pasado"por el vacio sin poder disfrutarlo, verlo. Pero qué podia esperar si no eso.
Mi guia-entrevistador me esperaba a la salida con cara de satisfacción y una sonrisa de"se lo dije". Así que su sorpresa fue mayor cuando rechacé el trabajo.
—iPor qué? iNo le gustó la 3?
—Al revés, me encantó la 3, pero es demasiado.
—iDemasiado?
—Ya sabe, Barba Azul me hubiera matado de inmediato; instintos felinos, supongo.
—Un poco de fuerza de voluntad, sólo eso.
—No subestime al vacio. Gracias, pero tengo que irme.
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Jose Daniel Romero Gutiérrez, cuoo oE mExico