Tales eran sus rostros — Silvina Ocampo (inicio)
Respuesta rápida
Cuento de Silvina Ocampo: niños de un colegio comparten un saber misterioso e innombrado que los transforma. El texto nunca revela qué supieron — la ambigüedad es el recurso central.
Solución — Página 152
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
'Tales eran sus rostros' (1961) — Silvina Ocampo (argentina)
Tales eran sus rostros; y tenían sus alas extendidas por encima, dos cada uno, las cuales se juntaban. — Ezequiel I, 11
El cuento abre con una pregunta sin respuesta: ¿Cómo llegaron a saberlo los niños menores? El narrador admite que nunca se explicará, y que incluso lo que «llegaron a saber» permanece sin definir. Se establece, sin embargo, que fue un hecho real — no una fantasía — al que solo quienes no conocieron el colegio podrían negar.
La narración describe cómo ese saber llegó de manera paulatina, inconsciente, sin distinción de edades ni sexos: durante el recreo, en los dormitorios, en la capilla, en los patios. Los niños, a partir de ese momento misterioso, dejaron de pensar en otra cosa — perdiendo «esa despreocupación aparente, tan característica de la infancia».
Análisis literario
Género: Cuento fantástico / narrativa de lo innombrable
Narrador: En tercera persona, con tono de crónica que pretende objetividad («a ciencia cierta, sabemos»), pero reconoce sus propias limitaciones («que menciono de modo impreciso»).
Recurso central: El secreto colectivo innominado. Ocampo nunca revela qué «supieron» los niños — el misterio es el tema mismo.
Epígrafe bíblico: Ezequiel I, 11 describe los seres celestiales con rostros cubiertos por sus propias alas. Resuena con el título y sugiere visiones, revelaciones, algo que «se ve» pero no se puede decir.
Tono: Inquietante, ambiguo, entre lo fantástico y lo psicológico. Característico del estilo de Ocampo.
Contexto: Silvina Ocampo (1903–1993) fue escritora argentina, parte del grupo Sur junto a Borges y Bioy Casares. Sus cuentos exploran lo siniestro en lo cotidiano, especialmente en mundos infantiles.
Preguntas que la gente también hace
¿Qué es lo que los niños llegaron a saber en el cuento de Silvina Ocampo?
¿Por qué el narrador nunca revela el secreto en 'Tales eran sus rostros'?
¿Qué relación tiene el epígrafe de Ezequiel con el título del cuento?
¿Cómo se caracteriza el estilo de Silvina Ocampo en su narrativa?
¿Qué elementos fantásticos aparecen en este inicio narrativo?
- • Noción básica de cuento como género narrativo
- • Familiaridad con la literatura fantástica latinoamericana
- • Ver páginas anteriores de la antología para contexto del volumen
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 1915 caracteres
TALES ERAN SUS ROSTROS1 1961 SILVINA OCAMPO (argentina) ©
Tales eran sus rostros; y tenían sus alas extendidas por encima, dos cada uno, las cuales se juntaban.
Ezequiel I, 11
ómo los ninos menores legaron a saberlo? Nunca se expli-cará. Además, falta dilucidar qué llegaron a saber, y si ya no lo sabrían los mayores. Se presume, sin embargo, que fue un hecho real, no una fantasía, y que solo personas que no los conocieron y que no conocieron el colegio y a sus maestras podrían negarlo sin sentir algún escrúpulo.
Alahora en q A la hora en que tocaron, inútilmente, como siempre, para mantener un rito, la campana que anuncia la leche, o un poco más tarde en el recreo,cuando se dirigieron corriendo al patio del fondo, o bien, lo que es más probable, inconscientemente, paulatinamente, diariamente, sin orden de edades ni sexos, llegaron a saberlo, y digo llegaron, porque se advirtió por múltiples manifestaciones que estaban esperando, hasta ese momento, algo que les permitiréa esperar de nuevo y, definitivamente, algo muy importante. A ciencia cierta, sabemos, que a partir de ese instante, que menciono de modo impreciso, pero sobre el cual se hacen miles de conjeturas, sin perder la inocencia, pero perdiendo esa despreocupación aparente, tan característica de la infancia, los ninos no pensaron en otra cosa.
Después de meditarlo, todo deja presumir que los niños lo supieron simultáneamente. En los dormitorios, al dormirse; en el comedor, al comer;en la capilla, al rezar; en los patios, al jugar a la mancha o al Martín Pescador, sentados frente a los pupitres, al hacer los deberes o cumpliendo penitencias; en la plaza cuando se hamacaban; o en los banos, dedicados a la higiene corporal (momentos importantes, porque en ellos las preocupaciones se olvidan), con la misma mirada hosca y abstraida, sus mentes, como

1 Tomado de Ocampo (1973).
150
Otros libros recomendados

El muñeco de brea. Cuento No. 16 · 2012
MINEDU
17 págs.

¿Paita piñayetiri? Cuento No. 26 · 2012
MINEDU
19 págs.

La huallata y el zorro. Cuento No. 22 · 2012
MINEDU
21 págs.

La fiesta de la Candelaria. Cuento No. 23 · 2012
MINEDU
15 págs.

La papa, tesoro de la tierra. Cuento No. 13 · 2012
MINEDU
13 págs.

Abecedario. Cuento No. 25 · 2012
MINEDU
18 págs.

Arojeitake ashitarori impoiji amabentakotirori aipatsite. Cuento No. 30 · 2012
MINEDU
17 págs.

Antami, antamijaniki abintantatsiri. Cuento No. 29 · 2012
MINEDU
17 págs.
