Un rosal para Emily — Secciones II y III
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Solución — Página 34
Antología literaria 4 · 2020
Lectura
Sección II — La muerte del padre
Los Grierson se consideraban superiores a su entorno social. El padre de miss Emily ahuyentó a todos sus pretendientes. Cuando él murió, ella se negó a reconocer su muerte durante tres días, hasta que cedió ante la presión de pastores y doctores. El narrador interpreta esto no como locura sino como el único acto posible para alguien a quien la figura paterna lo había despojado de todo.
Sección III — Homer Barron
Tras un período de enfermedad, Emily reaparece cambiada físicamente. La ciudad contrata obras para pavimentar aceras. Llega Homer Barron, un capataz yanqui extrovertido y popular, con quien Emily comienza a ser vista en paseos dominicales. El pueblo, en un inicio complacido de que Emily "se interesara en algo", pronto juzgará esta relación.
Preguntas que la gente también hace
¿Por qué miss Emily negó la muerte de su padre?
¿Qué representa el narrador colectivo en 'Un rosal para Emily'?
¿Cómo refleja el relato la tensión entre tradición y modernidad en el sur de EE.UU.?
¿Qué simboliza la figura del padre en la vida de miss Emily?
¿Quién es Homer Barron y qué rol cumple en la historia?
- • Lectura de páginas anteriores del cuento (inicio de la historia de miss Emily)
- • Noción básica de narrador en primera persona plural
📝 Transcripción de la página (texto seleccionable) 2837 caracteres
los Grierson se consideraban quizá demasiado superiores para lo que en realidad eran. Ningún joven era bastante bueno para miss Emily. Durante mucho tiempo los imaginamos como en un cuadro: miss Emily, esbelta figura vestida de blanco, en el fondo; su padre, silueta de piernas separadas, en primer plano, dándole la espalda y con un látigo en la mano, los dos encuadrados por la puerta principal abierta de par en par. De modo que cuando llegó a los treinta y seguía soltera, no nos agradó precisamente, pero nos sentimos vengados; aun con locura en la familia, no hubiera rechazado todas las oportunidades si verdaderamente se hubiesen presentado.
Cuando su padre murió, corrió el rumor de que la casa era todo lo que le quedaba, y en cierto modo la gente se alegró. Por fin podían compadecerse de miss Emily. Al quedar sola y en la miseria, se había humanizado. Ahora ella también conocería el viejo entusiasmo y la vieja desesperación por un centavo más o menos.
Al dia siguiente de la muerte todas las señoras se prepararon a visitar la casa y ofrecer condolencias y ayuda, como es de rigor. Miss Emily las recibió en la puerta, vestida como de costumbre y sin señales de pesar en el rostro. Les dijo que su padre no había muerto. Lo hizo durante tres días mientras los pastores y los doctores iban a verla tratando de persuadirla de que los dejara disponer del cuerpo. Cuando estaban por recurrir a la ley y a la fuerza, cedió y enterraron al padre rápidamente.
No dijimos entonces que estaba loca. Parecía lo único que podia hacer.Nos acordábamos de todos los jóvenes que su padre había ahuyentado, y sabíamos que no quedándole nada, tenía que aferrarse a aquello que la había despojado, como siempre ocurre.
III
Estuvo enferma durante mucho tiempo. Cuando volvimos a verla se había cortado el pelo, cobrando una apariencia de muchacha y una vaga semejanza con esos ángeles de los vitrales de iglesia, algo trágicos y serenos.
La ciudad acababa de firmar los contratos para pavimentar las aceras, y en el verano que siguió a la muerte del padre empezaron los trabajos. La compañía constructora llegó con negros, mulas y máquinas, y un capataz llamado Homer Barron, yanqui, un hombre grande, moreno, listo, con una voz fuerte y los ojos más claros que la cara. Los chicos lo seguían en grupos para oírlo maldecir a los negros, y para oír a los negros que cantaban al mismo compás con que levantaban y bajaban los picos. Muy pronto conoció a todo el mundo en la ciudad. Cada vez que se oían grandes carcajadas en la plaza, Homer Barron debía estar en el centro del grupo. Pronto empezamos a verlo con miss Emily los domingos por la tarde conduciendo el coche alquilado de ruedas amarillas con su par de caballos bayos.
Al principio nos alegramos de que miss Emily se interesara en algo,porque todas las señoras decían:
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